Jorge Barrientos
Monseñor Víctor Sánchez Espinoza exhortó a no ignorar la realidad y a construir ambientes de fraternidad frente a la inseguridad que aqueja al país.
Durante la homilía dominical, el Arzobispo de Puebla, Monseñor Víctor Sánchez Espinoza, expresó su preocupación por el incremento de la violencia en México y advirtió sobre los riesgos de caer en la indiferencia. Llamó a los fieles a mantenerse vigilantes, a tratar con dignidad al prójimo y a buscar un equilibrio entre la libertad y la seguridad.
En su mensaje, el prelado recordó que “la violencia en el país nos lastima a todos” y que esta situación ha generado miedo e inseguridad, provocando que muchas personas se vuelvan “hurañas y agresivas”.
Retomando el Evangelio, Sánchez Espinoza subrayó que vivir atentos y preparados implica ser “dignos de confianza” y cumplir con fidelidad las responsabilidades personales y comunitarias. “Lo contrario de estar atentos no es simplemente vivir distraídos, sino tratar mal a los demás”, expresó, al tiempo que pidió construir un ambiente de fraternidad como la mejor forma de esperar el regreso de Jesús.
Asimismo, advirtió sobre los “espejismos de felicidad” promovidos por el consumismo y el materialismo, que —dijo— fomentan falsas libertades y pueden conducir a la decadencia social. “Necesitamos un equilibrio entre libertad y seguridad; si no, terminaremos encerrados en nosotros mismos”, afirmó.
Finalmente, el arzobispo llamó a no perder la esperanza y a buscar espacios de creatividad que permitan superar el miedo y la violencia. “El verdadero discípulo siempre tendrá en su corazón un remanso de paz y un sano optimismo”, concluyó.