Jorge Barrientos
El arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, presidió la tradicional ceremonia del lavatorio de pies en la Basílica Catedral durante el Jueves Santo, como parte de las celebraciones de la Semana Santa.
Como en años anteriores, los apóstoles fueron representados por doce adultos mayores del Asilo Particular de Caridad “Santa Inés”, institución atendida por las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres.
Durante la ceremonia, el líder de la grey católica destacó que este acto simboliza la humildad y el servicio, valores que invitó a los fieles a practicar en su vida cotidiana y en sus hogares.
Asimismo, recordó que este Viernes Santo se llevará a cabo la tradicional Procesión, en la que siete imágenes religiosas saldrán desde la Catedral para recorrer las principales calles de la ciudad.
“Estas son nuestras fiestas de Pascua, ninguna tan hermosa”, expresó Sánchez Espinosa, al subrayar que las celebraciones no concluyen con el Domingo de Resurrección, ya que el tiempo pascual se extiende durante 50 días.
El lavatorio de pies fue realizado por los obispos auxiliares, monseñores Tomás López Durán y Francisco Javier Martínez Castillo, quienes participaron en este acto litúrgico dirigido a los adultos mayores del asilo.
Este gesto rememora el momento en que Jesucristo lavó los pies a sus apóstoles como signo de amor y servicio, anticipando su entrega en la cruz para la redención de la humanidad, e invitando a sus seguidores a servirse unos a otros.
Más tarde, a las 19:00 horas, se celebró la Misa de la Cena del Señor en la Catedral, en la que se conmemora la Última Cena. Durante esta celebración se recuerdan tres pilares fundamentales de la fe católica: la institución de la Eucaristía, el sacerdocio y el mandamiento del amor.
De acuerdo con la tradición, en la Última Cena Jesús compartió el pan y el vino con sus apóstoles, instituyendo la Eucaristía como alimento espiritual que une a los creyentes con Cristo. Asimismo, se establece el sacerdocio como servicio a la Iglesia, mediante el cual se administran los sacramentos.
Finalmente, se destaca el mandamiento del amor, en el que Jesús exhorta a sus discípulos a amarse unos a otros como Él los ha amado, principio que constituye la base del cristianismo. En este sentido, se invitó a los fieles a ejercer la caridad, especialmente en este día, brindando apoyo a las personas más necesitadas.
