Jorge Barrientos
Durante la misa dominical en la Catedral de Puebla, el arzobispo Víctor Sánchez Espinosa pidió por las víctimas de la violencia que enluta a diversas regiones del país. Recordó de manera especial al maestro Leonel Herrerías Torres, asesinado en Santiago Miahuatlán, así como al pequeño Santiago, un menor de Guanajuato que perdió la vida en un hecho de violencia intrafamiliar.
El líder de la Iglesia católica poblana subrayó que el deseo de vivir en tranquilidad es común a todos los seres vivos, incluidos los animales, que también buscan espacios seguros y libres de sufrimiento.
“La paz y la seguridad son un anhelo natural; incluso los animalitos requieren de un entorno que les permita vivir en calma. Nadie quiere el dolor ni la violencia”, afirmó.
Sánchez Espinosa sostuvo que la violencia arrebata lo más esencial: la posibilidad de una vida digna para cualquier ser sintiente. Por ello, insistió en que la tarea de un verdadero profeta es denunciar la injusticia y la maldad, y exhortó a los fieles a ser constructores de paz en sus comunidades.
En el marco del Año de la Redención, el arzobispo invitó a los creyentes a cruzar la “puerta de la esperanza”, que permanecerá abierta solo hasta el cierre de este jubileo, el cual no se repetirá sino hasta el año 2050.
La celebración eucarística también estuvo acompañada por la presencia del Instituto de Formación para Laicos al Servicio de la Pastoral Parroquial, que conmemoró su 50 aniversario con una procesión hacia la Catedral para obtener la indulgencia plenaria.
Con este mensaje, Sánchez Espinosa recordó que la paz no es un privilegio exclusivo de las personas, sino un derecho que comparte toda la creación.