Monseñor Víctor Sánchez Espinosa condena la violencia en el país y eleva oraciones por los fieles difuntos

Jorge Barrientos 

Durante la celebración del Día de los Fieles Difuntos, el Arzobispo de Puebla, Monseñor Víctor Sánchez Espinosa, expresó su profunda preocupación por el incremento de la violencia en México, al tiempo que hizo un llamado a la sociedad y a las autoridades a trabajar por la paz y el respeto a la vida humana.

En su mensaje durante la misa solemne celebrada en la Catedral de Puebla, el prelado exhortó a los fieles a “orar por las almas de todos los difuntos y, especialmente, por las víctimas de la violencia que enluta a tantas familias mexicanas”.

“Vivimos tiempos difíciles, donde la violencia ha arrebatado vidas valiosas y ha sembrado dolor en nuestro país. Es momento de unirnos en la fe y pedir a Dios por la conversión de los corazones y por la paz que tanto necesitamos”, expresó el Arzobispo.

Monseñor Sánchez Espinosa elevó plegarias por el descanso eterno de diversas personalidades recientemente fallecidas, víctimas de hechos violentos o recordadas por su legado en distintos ámbitos del país. Entre ellos mencionó a:

Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, Michoacán, asesinado en días pasados en su municipio, Miguel Ángel Beltrán Martínez, periodista asesinado en Durango, símbolo del riesgo que enfrentan los comunicadores en el ejercicio de su labor, Manuel Lapuente, reconocido futbolista y director técnico mexicano, recordado por su trayectoria en el deporte nacional y su amor por Puebla.

El Arzobispo pidió a los fieles católicos mantener viva la esperanza y fortalecer la fe, destacando que en la conmemoración de los fieles difuntos se debe honrar la memoria de quienes partieron, pero también reflexionar sobre el valor de la vida y la urgencia de la reconciliación en la sociedad mexicana.

Finalmente, Monseñor Víctor Sánchez reiteró su llamado a la oración y a la paz, subrayando que la violencia no debe normalizarse ni aceptarse como parte de la vida cotidiana, sino enfrentarse desde la unidad, la justicia y la fe cristiana.

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