Jorge Barrientos
El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Puebla, Francisco Javier Martínez Castillo, lanzó un llamado urgente ante el aumento de la violencia en el país, al señalar que el misterio de Dios representa vida, no destrucción.
Durante la misa dominical en la Catedral poblana, condenó el dolor, el sufrimiento y la descomposición social que provocan el egoísmo, la agresión y la corrupción. “Dios es amor, y su amor es lo contrario a la soledad, al odio y a la violencia que hoy azota a nuestra sociedad”, advirtió.
En un contexto nacional marcado por crímenes atroces, el obispo pidió oraciones por dos víctimas recientes: Francisco Arias Mendoza, padre buscador secuestrado en Irapuato, y Dante Gutiérrez, camarógrafo asesinado en el Estado de México. “Estos casos no pueden volverse parte de la rutina informativa. Detrás de cada nombre hay una familia rota y una sociedad que se desangra”, sentenció.
Martínez Castillo también felicitó a los padres de familia por su día, y los invitó a ser ejemplo de amor y unidad en un país que, dijo, “se está partiendo por dentro”.
Sobre la fe católica, recordó que los misterios no deben entenderse solo con la razón, sino vivirse desde el corazón. “Nuestra fe no se basa en teorías, sino en la experiencia viva de un Dios que está con nosotros”, afirmó.
Finalmente, anunció la celebración de Corpus Christi este jueves, destacando que la humanidad, aun en medio del caos, es reflejo de la sabiduría divina. “Nuestro origen y nuestra verdadera identidad están ahí, y debemos recuperarlos antes de que la violencia lo borre todo”, concluyó.