Obispo auxiliar de Puebla pide fortalecer la fe y oró por tres fallecidos 

Jorge Barrientos 

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Durante la misa dominical celebrada en la Catedral de Puebla, el obispo auxiliar de la Arquidiócesis, Mons. Francisco Javier Martínez Castillo, elevó oraciones por el descanso eterno de tres personas recientemente fallecidas, y llamó a los fieles a mantener viva la fe como fuerza capaz de transformar la indiferencia y el egoísmo social.

El obispo pidió por el eterno descanso de Willebaldo Chavarría, comerciante originario de Tlaxcala encontrado sin vida en Puebla; Julio Armando Torres Dolores, empresario de Tecamachalco localizado sin vida en Acatzingo; y Jimena Santa Flores Rivera, estudiante de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) que perdió la vida en un accidente.

En su mensaje, el líder religuoso, exhortó a los asistentes a tener una fe activa y solidaria, que inspire compasión hacia los más necesitados.

“Pidamos a Dios que nuestra fe mueva las montañas de la indiferencia y el egoísmo. Que podamos mirar y ayudar a quienes caminan con un rostro de dolor por las calles”, expresó el obispo auxiliar.

Durante su homilía, invitó a los fieles a reflexionar sobre el verdadero significado de la fe en la vida cotidiana.

“Iluminados por la palabra de Dios debemos cuestionarnos seriamente nuestra fe. ¿En qué creemos? ¿En quién confiamos? ¿A quién le estamos regalando nuestro corazón? Si nuestra fe no es en Jesús, seguirá siendo más pequeña que un granito de mostaza”, señaló.

El prelado recordó que la manera en que cada persona vive refleja el Dios en el que cree, y subrayó que la fe debe manifestarse especialmente en los momentos de adversidad.

 “Ante la muerte, el dolor, la angustia y la desesperación, el Señor nos dice que confiemos”, afirmó.

En representación del arzobispo de Puebla, Monseñor Víctor Sánchez Espinosa, Martínez Castillo aclaró que la fe no consiste en desear que las cosas sucedan conforme a la propia voluntad o en el momento deseado.

“Parece que la fe consistiera en apretar los ojos, pedir deseos y al abrirlos verlos cumplidos; eso no es fe. La fe es un regalo de Dios, no una capacidad humana. Es confianza que nos conduce y sostiene”, explicó.

Finalmente, el obispo auxiliar resaltó que la fe requiere cuidado, atención y perseverancia, e invitó a los feligreses a cultivarla día con día como un don divino que guía en medio de la incertidumbre.

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