Jorge Barrientos
En una emotiva y solemne ceremonia, el arzobispo de Puebla, monseñor Víctor Sánchez Espinosa, presidió la celebración eucarística en la Catedral de Puebla, durante la cual se llevó a cabo la consagración del nuevo altar y la bendición del ambón y la cátedra, en un acto de gran significado espiritual para la Iglesia poblana.
Durante la misa, el arzobispo destacó que la consagración del altar es uno de los ritos más importantes de la liturgia católica, pues en él se celebra el sacrificio eucarístico, centro de la vida de la comunidad cristiana. “El altar es Cristo mismo, piedra viva sobre la cual edificamos nuestra fe y desde donde se renueva cada día la alianza con Dios”, expresó Monseñor Sánchez Espinosa.
En su mensaje, explicó también el simbolismo de los elementos bendecidos. El ambón, mueble litúrgico desde el cual se proclama la Palabra de Dios durante las celebraciones, fue bendecido como signo de la presencia viva de Cristo que habla a su pueblo a través de las Escrituras. Por su parte, la cátedra —sede del arzobispo— simboliza su misión de enseñar, guiar y pastorear a la comunidad diocesana.
El rito incluyó la unción del altar con el santo crisma, la colocación de las reliquias y la incensación, gestos cargados de tradición y significado, que evocan la santidad y la ofrenda espiritual que cada fiel eleva a Dios.
Cientos de fieles participaron en la celebración, acompañados de sacerdotes, religiosas y ministros de la Catedral, quienes expresaron su alegría y gratitud por este acontecimiento que fortalece la vida litúrgica y comunitaria del principal templo de la arquidiócesis.
Al finalizar la eucaristía, el arzobispo agradeció a todos los colaboradores y benefactores que hicieron posible la renovación del espacio sagrado, invitando a los presentes a “mantener viva la fe y el compromiso cristiano, haciendo del altar un lugar de encuentro con Cristo y de servicio a los demás”.