Ricardo Morales Sánchez
Segunda parte
El acuífero de la zona de San Pedro Zacachimalpa, como ocurre en gran parte del municipio de Puebla, está totalmente agotado.
Desde hace más de 30 años, los pobladores de esta pequeña junta auxiliar reclaman a las autoridades la perforación de un nuevo pozo que pueda satisfacer sus necesidades, los habitantes de este lugar no pasan de los 5 mil.
La llegada de CU2 a la zona plantea grandes desafíos para los pobladores de la zona, quienes no saben cómo le va a hacer el gobierno para poder satisfacer la demanda de agua potable, con la llegada de más de 5 mil nuevos alumnos a la zona, más los profesores y todo lo que se requiere para la operación de este lugar.
Don Pedro N nos dice: “Tenemos más de 30 años con problemas en el servicio del agua potable. Tenemos muy cerca la presa de Valsequillo y sus humedales son parte de nuestra junta auxiliar, antes el agua era abundante, pero el pozo que abastecía a la población comenzó a disminuir su producción y hoy solo tenemos poca, ojalá ahora con la llegada de la universidad no puedan perforar un pozo más para evitar los problemas por la falta de agua potable”.
Como lo comentamos en la pasada entrega, la tierra de San Pedro Zacachimalpa padece del problema de ser muy ácida y por lo tanto, no sirve casi para la producción agrícola, a esto ahora se suma la falta del vital líquido que posiblemente se agrave por el crecimiento urbano.
La Comisión Nacional del Agua mantiene la veda sobre esta zona, lo cual dificulta la perforación de pozos en el lugar, aunque irónicamente, muy cerca de este sitio, en su vecina junta auxiliar de san Francisco Totimehuacan, operan varios pozos clandestinos que sirven para la venta de agua potable en pipas que se distribuyen en Puebla capital.
Los propios vecinos de Zacachimalpa son clientes de los “piperos” de San Francisco Totimehuacan, quienes venden el vital líquido desde 500 hasta 700 pesos por viaje, dependiendo de la capacidad del transporte.
Doña Juana N, quien tiene más de 50 años de vivir en este lugar nos relata las dos caras de lo que representa para los habitantes de san Pedro, el nuevo desarrollo universitario en la zona: “Tenemos esperanza de que la nueva universidad, nos traiga beneficios, entre ellos, pues que debido a esto el gobierno nos construya el pozo que tanta falta nos hace, porque desde hace tres décadas, nos tienen con puras promesas, pero también muchos tenemos miedo de perder nuestras tierras. Ya han comenzado a venir mucha gente que no es de acá, para preguntar si los terrenos que tenemos y que heredamos se venden y les decimos que no, pero pues entonces el miedo es que nos vayan a expropiar como algunos dice”.
La inseguridad es otro de los temas que agobia a los pobladores de la zona, quienes presumen que la mayor parte de las calles de su junta auxiliar, irónicamente están adoquinadas, como la calle principal, los hermanos Serdán, la cual luce muy bonita y limpia.
Sin embargo, la proliferación de pandillas en la zona y de delincuencia, mucha de ella proveniente, otra vez de sus vecinos de la junta auxiliar de san Francisco Totimehuacan, la cual ha crecido de manera exorbitante y desordenada, comienza a azotar a la gente de san Pedro, la cual teme, ante el incremento de la inseguridad y la falta de alumbrado público.

El temor de los pobladores es que este problema, el de la inseguridad, crezca aún más, cuando miles de personas tengan que transitar por este sitio, luego de la llegada de los estudiantes en el mes de agosto, lo cuales pueden ser presa fácil de la delincuencia.
Como pasa casi en todo el país, la desgracia de unos, puede ser el beneficio de otros y estos son los inmobiliarios, quienes, como lo señalé en la pasada entrega, ya hacen cuentas sobre los beneficios que puede arrojar, el establecimiento de CU2 en la zona y calculan que la plusvalía de los terrenos, ya subió en casi un 100 por ciento, luego del anuncio del establecimiento de la nueva ciudad universitaria en la zona.
El mercado inmobiliario está de plácemes
Impedidos ya por la falta de tierra en Puebla capital y toda el área conurbada, los inmobiliarios de Puebla ven con beneplácito el hecho de que ahora, la mancha urbana se extienda hacia la zona de Valsequillo, zona natural protegida, por sus humedales, pero que ahora representa un jugoso negocio de miles de millones de pesos.
En 2023 de acuerdo a avalúos catastrales, el costo por metro cuadrado de la tierra en Zacachimalpa, era de 500 pesos, pero tras el anuncio de la instalación de CU2 en la zona, ahora el precio ya es de mil pesos y se espera se incremente en el mes de agosto, una vez que comience a funcionar las nuevas instalaciones de la BUAP en la zona.
Como lo señalamos en la primera parte de este reportaje, la especulación ha comenzado a rondar en la zona y varios kilómetros en la redonda, ante la pasividad de las autoridades.
De hecho, la especulación inmobiliaria ya alcanza todo lo que se ubican a 5 kilómetros a la redonda, afectando a municipios como Totimehuacan, Zacachimalpa, San Baltazar Tetela, San Baltazar Torija y hasta Cuautinchan, sin que nadie haga absolutamente nada y con los problemas subsecuentes que traerá el nuevo “desarrollo en esta zona”.
La renta de locales en la zona pasó de mil pesos a mil 500 mensuales, los departamentos de 2 mil a 3 mil pesos y las casas pequeñas en la zona de 2 mil 500 a 3 mil 500 pesos y lo que aún falta por ver.
