¿Qué gana la presidenta con la reforma electoral?

La pregunta que es el encabezado de esta columna es la que muchos; incluso, legisladores de Morena y sus aliados se hacen. ¿Qué gana la presidenta con la reforma electoral, si ya el oficialismo lo tiene todo?

El coordinador de los diputados del PT en San Lázaro, Reginaldo Sandoval Flores, se cuestionó casi lo mismo el pasado 15 de enero, hace mes y medio antes de la presentación de dicha iniciativa, cuando en tribuna hizo una confesión: “Si nosotros tenemos los poderes Ejecutivo y Legislativo, y ganamos por la vía de elección el Judicial, ¿habrá necesidad de una reforma? ¿No es mejor estar en la discusión del fenómeno que estoy planteando? Pero ¿qué necesidad?”, se preguntó el legislador zacatecano. Hasta aquí la larga, pero necesaria cita.

¿Qué gana la presidenta con la reforma electoral, si como dijera este mismo diputado, con sus mismas reglas de la “derecha” les alcanzó a Morena y a sus aliados para ganarle a la derecha y obtener una sobrerepresentación en ambas cámaras que les ha permitido hacer lo que quieran con este país?

La reforma electoral cuya iniciativa entrará hasta el próximo lunes al poder legislativo, en los términos en los que la ha planteado la propia presidenta Sheinbaum y el encargado de llevar a cabo su elaboración, el cinco veces diputado federal por el principio de representación proporcional, Pablo Gómez, golpea inicialmente a sus aliados, quienes sufren los efectos de la división y la confusión.

No tengo la menor duda de que la reforma va a caminar una vez que entre a la que vaya a ser la cámara de origen, se suponía que iba a ser la de diputados, pero ante la falta de consensos ahora se habla que será la de senadores.

La reforma se aprobará más por miedo a las represalias de ir en contra de la presidenta, que por convencimiento real, pero las heridas ocasionadas pueden terminar de fragmentar al partido hegemónico, quien cree que se va a quedar mil años en el poder como también lo creyó el III Reich o como también lo imaginó en su momento Lenín y Stalin.

Ayer sondé entre diputados federales de Morena e incluso ellos, los soldados leales al sistema, tenían sus dudas respecto a esta reforma electoral y algunos llegaron a señalar ingenuamente que la iniciativa constitucional se iba a reformar, cosa que yo no creo.

Ni que decir ya del bloque de diputados de la coalición Verde y PT, quienes incluso en corto han señalado que existe una auténtica soberbia por parte de Morena y de la presidencia, por no querer hacer modificaciones al documento que se va a poner a discusión el próximo lunes.

La iniciativa tal cual y como la propone la presidenta no solo golpea a la oposición, golpea de manera directa a sus aliados del Verde y el PT, partidos políticos que podrían desaparecer con esta reforma o reducirse al mínimo como lo comenté ya desde hace tiempo, por ser los directamente afectados tanto con la reducción de las prerrogativas en un 25 por ciento, como también con la nueva distribución del número de plurinominales y con la desaparición de estos en el Senado de la República.

No estoy de acuerdo en lo que dicen algunos analistas en el sentido de que aseguran que la presidenta Sheinbaum sería la nueva Ernesto Zedillo y que busca una “sana distancia de Morena”, su reforma electoral más bien busca que solo exista una fuerza hegemónica, el partido guinda, aunque también está por verse si el partido le pertenece a ella o su antecesor, el tabasqueño López Obrador, quien solo observa desde su finca en Palenque.

Por si fuera poco, y ya para concluir, muchos también se cuestionan si la presentación de esta reforma electoral se hizo con el “timig” adecuado, debido a los tiempos que vive el país, luego de la muerte de Nemesio Oseguera alias “el Mencho”, líder del cártel de Jalisco Nueva Generación y la ola de violencia que se desató luego de su muerte.

Sheinbaum y nadie más palomeará las candidaturas a las diputaciones federales en Morena. Por si fuera poco, tal y como lo adelanté hace unos días, será la propia presidenta de la República y nadie más quien palomee la lista de candidatos de Morena a las diferentes diputaciones federales que estarán en juego en el 2027.

Los 300 distritos los definirá la presidenta, al igual que las 60 ciudades prioritarias que estarán en juego por la renovación de sus alcaldías y las 17 gubernaturas.

La presidenta no quiere sorpresas, ni que se cuelen personajes que no sean leales a ella, no quiere más sorpresas en integración de la próxima cámara, la cual es fundamental porque será la que la acompañe en el cierre de su mandato.

El mensaje no puede ser más contundente, no le quiere deber nada a nadie y es el poder total y absoluto.

riva_leo@hotmail.com

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