Eduardo Castillo López
Diputado Federal por el Distrito 14 de Izúcar de Matamoros
Grupo Parlamentario de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena)
El pasado 16 de octubre de 2024, presenté ante la Cámara de Diputados una iniciativa que busca impulsar el futuro de los jóvenes a través de la creación de programas de primer empleo, un tema crucial para el desarrollo de nuestra nación.
Hoy, me complace compartir con ustedes los alcances de esta propuesta y los beneficios que traerá tanto a los jóvenes como a la economía mexicana.
La inserción laboral de los jóvenes es uno de los mayores desafíos que enfrentamos como sociedad; a nivel global, las tasas de desempleo juvenil son alarmantes. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la tasa de desempleo juvenil mundial en 2020 alcanzó el 14%, una cifra que se incrementó debido a los efectos de la pandemia de Covid-19.
Esto no solo afecta a los jóvenes en términos económicos, sino que también tiene un impacto en su bienestar emocional y su percepción de futuro. El desempleo juvenil es un fenómeno que genera incertidumbre y, a menudo, desánimo, lo que repercute negativamente en la salud mental de las nuevas generaciones.
Frente a este panorama, resulta urgente que tomemos acción para romper este ciclo de desempleo juvenil. La iniciativa que presente y que fue aprobada en la Comisión de Trabajo y Previsión Social de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, propone la creación de programas de primer empleo como parte del Sistema Nacional de Empleo, con el objetivo de promover la inclusión de los jóvenes en el mercado laboral.
Estos programas no solo les brindarán la oportunidad de ganar experiencia, sino que también contribuirán a su desarrollo profesional y personal, preparándolos para un futuro laboral más estable y exitoso.
Un punto esencial que debe considerarse al diseñar estos programas es que deben ser integrales, esto significa que no solo debemos proporcionar oportunidades laborales, sino también acompañamiento en la formación y capacitación, con un enfoque en las habilidades que el mercado laboral actual demanda.
La Fundación Bertelsmann ha demostrado que los jóvenes que participan en programas de formación y prácticas laborales tienen un 50% más de probabilidades de ser empleados. Esto reafirma la importancia de crear programas que no solo les permitan trabajar, sino que también los preparen para tener éxito en el futuro.
En la actualidad, la brecha entre la formación académica y las exigencias del mercado laboral es un desafío que enfrentan muchos jóvenes y para muestra un botón: según el Foro Económico Mundial, en la próxima década, más de 1,3 mil millones de empleos requerirán habilidades nuevas.
Por ello, los programas de primer empleo deben desarrollarse en estrecha colaboración con las instituciones educativas, asegurando que la formación académica se complemente con habilidades prácticas y útiles para el mercado laboral.
Es hora de actuar y de apostar por los jóvenes de México, ellos son el futuro, y su futuro comienza hoy, con una oportunidad de trabajo digna que les permita desarrollarse, crecer y contribuir a un país mejor.