En un golpe audaz y meticulosamente planeado, un grupo de ladrones asaltó el Museo del Louvre, sustrayendo joyas de la Corona Francesa de «valor inestimable». El incidente obligó a cerrar la institución más visitada del mundo mientras la policía de París iniciaba una intensa búsqueda.
El asalto ocurrió en la mañana del pasado domingo, poco después de la apertura del museo. Según las autoridades francesas, entre tres y cuatro individuos ejecutaron el robo en apenas siete minutos.
Operación milimétrica en la Galería de Apolo
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, detalló que los delincuentes utilizaron un camión con un brazo articulado o plataforma elevadora para acceder directamente a una ventana de la Galería de Apolo, donde se exhibe la colección real de gemas.
Una vez dentro, los ladrones, equipados con pequeñas motosierras o cortadoras de disco, rompieron dos vitrinas de alta seguridad para apoderarse de varias piezas históricas del siglo XIX, vinculadas principalmente a la emperatriz Eugenia y a Napoleón III.
El botín incluye collares, tiaras y broches. Aunque el valor total es considerado «inestimable» por su carácter patrimonial, una de las piezas, una corona con más de mil diamantes, fue hallada dañada cerca del museo tras la huida.
Los asaltantes escaparon en motocicletas y, según las primeras investigaciones, habían realizado un reconocimiento previo de la zona en obras para aprovechar las vulnerabilidades de la fachada.
El ministro Nuñez reconoció que el golpe ha expuesto una «gran vulnerabilidad en los museos franceses». La Fiscalía de París ha abierto una investigación por «robo en banda organizada y asociación ilícita con fines delictivos».
El Louvre permaneció cerrado por 24 horas para permitir el trabajo de los equipos forenses y la evaluación del inventario, mientras el presidente Emmanuel Macron se comprometió a recuperar las piezas y llevar a los responsables ante la justicia.
El robo de la Mona Lisa (1911)
Aunque el robo de las joyas es la noticia del día, el caso más célebre en la historia del Louvre fue la sustracción de la Mona Lisa (La Gioconda) en agosto de 1911. El autor fue Vincenzo Peruggia, un exempleado italiano del museo que escondió la obra bajo su abrigo. La pintura fue recuperada dos años después en Florencia, y el escándalo internacional catapultó a la obra de Leonardo da Vinci a ser el icono artístico más famoso del mundo.