
La decisión de Morena de adelantar los tiempos para la elección de sus candidatos a los diferentes puestos de elección popular que estarán en juego en el 2027 (diputaciones federales y locales, presidencias municipales) ya sumió a Puebla en un esquema de polarización política.
El establecer como fecha para el caso que concierne a Puebla como el 3 de agosto para tener ya a los coordinadores distritales y el 21 de septiembre para conocer a los municipales (que en realidad serán los candidatos), registra ya un costo político para el partido hegemónico en donde se ha desatado una pugna interna al más alto nivel y que también genera inestabilidad.
La decisión de la cúpula morenista no pudo ser más desafortunada, porque si bien es cierto posiciona a sus figuras rumbo a la elección del próximo año, genera ya división, distrae a las actuales autoridades y todo esto se traduce en ingobernabilidad.
La entidad ya reciente el costo de esta medida ya que muchos de los actuales diputados federales aspiran a la reelección, la última que habrá, porque será eliminada en el 2030. Lo mismo pasa con la mayor de los actuales presidentes municipales en funciones, quienes, para poner las cosas más difíciles, no responden a los intereses del actual gobernador.
Ya en otras entregas lo he señalado, Alejandro Armenta para hacerse de la candidatura de Morena a la gubernatura pactó con los diferentes grupos de su partido, principalmente con el del exgobernador Sergio Salomón, quien se aseguró de poner a sus incondicionales en el Congreso local para cuidar el tema de sus cuentas públicas y se despachó con la “cuchara grande” en las presidencias municipales que estuvieron en juego en 2024, colocando en esos puestos a muchos de quienes fueron sus compañeros de legislatura (Pepe Chedraui en Puebla, Tonanzin Fernández en San Pedro Cholula, Roberto Solís en Huejotzingo, Karla Martínez en Teziutlán, solo por mencionar algunos), como pago por haberlo ayudado la noche del 15 de diciembre de 2022 a convertirse en gobernador sustituto de Puebla.
Hoy Armenta enfrenta el dilema de querer colocar sus “fichas” rumbo al 2027, para enfrentar la sucesión gubernamental en mejores condiciones, sin embargo, existen muchas resistencias por parte de quienes se sienten con el derecho de buscar la reelección tal y como se les prometió la presidenta nacional de Morena, Luisa María Alcalde, durante su única visita a Puebla el pasado 12 de agosto de 2025, en donde también se hizo oficial que el alcalde capitalino Pepe Chedarui se había afiliado al movimiento lopezobradorista, aspecto no menor y que nadie debe perder de vista.
El resultado de todo esto ya está a la vista, la polarización que se vive en Puebla y el choque de trenes que se ve reflejado en los mensajes que ha venido mandando el gobernador Armenta en contra de los “presidentes municipales que no trabajan o que se fueron de vacaciones en Semana Santa”.
Hace unos días el 24 de marzo, el mandatario mandó un mensaje directo al alcalde capitalino, el cual reflejó completamente su estado de ánimo y lo mismo ocurrió ahora el pasado viernes santo cuando el gobernador volvió a reprochar que “mientras él se puso a trabajar en materia de seguridad en plena Semana Santa, otros se fueron de vacaciones y dejaron abandonadas sus funciones”.
Puebla entró ya en una espiral de polarización que a nadie beneficia y lo peor es que se da antes de lo que muchos podíamos pronosticar, ya que antes era a finales de año o a principios del otro.
Lo peor es que esto se va a incrementar a raíz de que se acerquen las definiciones.
El calendario electoral de Morena va a generar aberraciones tales como que habrá “coordinadores para la defensa de la 4T a nivel municipal”, antes de que los actuales ediles rindan apenas su segundo informe de labores.
De la misma forma, esta pésima medida crea inestabilidad como ya lo señalé, pero también inequidad en el proceso, porque los “coordinadores” serán candidatos y a su vez seguirán en funciones en sus respectivas demarcaciones, lo que les da una ventaja brutal sobre sus adversarios para el día de las elecciones.
La gran interrogante es, ¿quién se va a imponer, los actuales presidentes municipales y los actuales diputados federales que buscan la reelección o el gobernador? Y si se imponen los actuales ediles, entonces ¿qué va a hacer el gobernador? ¿Meterá las manos en la elección o simplemente la soltará? Conste que son preguntas y puros escenarios hipotéticos.
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