Académico UDLAP proyecta prolongación de la tregua en Medio Oriente y la apertura de una nueva etapa diplomática

  • El especialista en Relaciones Internacionales de la UDLAP advierte un 80% de probabilidad de que el cese al fuego se extienda para dar paso a negociaciones directas entre Washington e Irán.
  • El desgaste económico regional y la presión de las próximas elecciones legislativas en Estados Unidos son los factores clave que frenarán la vía militar.

 La confrontación armada en el Medio Oriente está por entrar en una fase de contención. El escenario de una escalada militar incontrolable cederá el paso a las mesas de negociación. Así lo pronosticó el Mtro. Gerardo Rodríguez Sánchez Lara, profesor de tiempo completo de Relaciones Internacionales y Ciencia Política de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), quien anticipa que la actual tregua tiene altas posibilidades de extenderse de manera indefinida.

En su análisis sobre la crisis geopolítica, el académico descartó la narrativa de una victoria militar relámpago y subrayó que Irán alcanzó su objetivo estratégico: evitar una derrota rápida y alargar la defensa de su territorio apelando a sus grandes fortalezas disuasorias, como su arsenal de misiles balísticos y producción de drones. Ante la inviabilidad de una intervención terrestre estadounidense —frenada por las Guardias Revolucionarias Islámicas y un respaldo de reservistas—, el tablero internacional ha tenido que reconfigurarse hacia la baja de tensiones.

Sobre este inminente giro en la política exterior, el experto de la UDLAP aseguró que existe un ochenta por ciento de probabilidad de que el acuerdo de paz se expanda: «Van a tener que seguir negociando, pero ya es la diplomacia, ya no son los misiles, ya no es la guerra», sentenció el internacionalista, detallando que estas pláticas podrían derivar en acuerdos estratégicos, como la supervisión y autorización de visitas a las instalaciones de enriquecimiento de uranio iraní.

Esta etapa de negociaciones obedece a una urgencia compartida. Por un lado, los países del Medio Oriente necesitan alivio para su reconstrucción y la imperativa reapertura de sus espacios aéreos para reactivar el turismo. Por otro lado, la Casa Blanca enfrenta la inmensa presión de las elecciones legislativas de noviembre. El electorado estadounidense castigará en las urnas las afectaciones a su economía, un daño visible tras el cierre del Estrecho de Ormuz que, según proyectó el catedrático, mantendrá un ineludible encarecimiento del 15 al 20 por ciento en las gasolinas a nivel global durante todo el año 2026.

Aunque la vía diplomática avance, el experto recordó que las ondas de choque del conflicto dejarán secuelas preventivas a nivel global: “Se tienen que reforzar las medidas de seguridad para evitar extremismos violentos […] Los grandes eventos deportivos siempre han sido objeto de atentados terroristas”- alertó, aludiendo a la obligada cooperación de inteligencia antiterrorista de cara al próximo Mundial en Norteamérica.

Finalmente, al proyectar los siguientes pasos de la agenda exterior estadounidense una vez estabilizado el conflicto árabe, adelantó que la diplomacia de Washington apuntará hacia Cuba. Al buscar una transición «de terciopelo» y la eventual apertura económica de la isla, se presentará una oportunidad inmejorable para que México invierta en la reconstrucción de su infraestructura nacional.

Te puede interesar