Alma Méndez
Ana Rentería, entrenadora del equipo de basquetbol de preparatoria de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), presentó su renuncia irrevocable tras denunciar hostigamiento laboral y presuntas omisiones por parte de las autoridades universitarias ante abusos sufridos por una de sus jugadoras.
A través de una carta publicada en la red social X, Rentería relató que desde julio de 2024 fungía como entrenadora del equipo selectivo de baloncesto, y explicó que su decisión de renunciar se debe a diversas irregularidades, entre ellas la falta de atención institucional a situaciones que afectaron directamente a sus alumnas.
“Mi renuncia se da por motivos de conciencia, ética y responsabilidad profesional. Lo que ha sucedido no es menor y ha sido invisibilizado por la institución”, escribió en el documento de dos páginas.
Rentería señaló que una de sus jugadoras presentó malestares físicos persistentes, además de episodios de ansiedad, particularmente durante la presencia de personal de coordinación y dirección deportiva en los entrenamientos. Ante esta situación, afirmó que acudió con sus superiores en busca de orientación, pero la instrucción que recibió fue «no intervenir» y dejar que las autoridades atendieran el caso.
La entrenadora informó que, ante la gravedad de los hechos y con el consentimiento de la alumna, notificó a sus padres. A partir de ese momento, aseguró, comenzó a sufrir hostigamiento y aislamiento laboral.
En su misiva, también expresó su preocupación por el manejo institucional de los hechos: “Nunca se me informó directamente de ninguna medida o protocolo adoptado, a pesar de que el equipo estaba siendo afectado”.
Rentería, quien es exalumna de la institución y exjugadora del equipo representativo, destacó que decidió hacer pública su renuncia luego de enterarse por medios de comunicación de presuntas denuncias contra el jefe del área de deportes de la universidad. «Me impactó saberlo por una nota, sin que nadie me lo comunicara personalmente», afirmó.
Asimismo, lamentó que, pese a la visibilidad del caso, ninguna autoridad haya tomado acciones claras para atender a las jugadoras, muchas de ellas menores de edad, quienes —dijo— temen hablar por miedo a represalias.
“En UPAEP no existen condiciones para seguir laborando. Se ha restado autoridad a mi labor, se me ha difamado y se ha minimizado lo ocurrido”, sostuvo. “Formar personas de bien es más importante que ganar cualquier campeonato, y cuando eso se pierde, no hay razón para quedarse”.
Hasta el momento, la universidad no ha emitido una postura oficial respecto a la renuncia ni sobre las denuncias expuestas por la entrenadora.