Memorias Poblanas
Hablar de Germán Sierra Sánchez es hablar no solo del nieto del general Rodolfo Sánchez Taboada, sino del personaje que dos veces estuvo a punto de ser gobernador de Puebla, sin embargo, no lo fue.
Esta entrega no pretende ni mucho menos ser una biografía de Germán, es más bien un anecdotario del hombre que fue también el primero en perder para el PRI, la capital del estado, la ciudad de Puebla en la elección celebrada el 12 de noviembre de 1995, acto que desde mi punto de vista lo estigmatizó durante el resto de su carrera política.
Sierra Sánchez nació el 27 de septiembre de 1956 en la ciudad de Puebla, hijo de Germán Sierra García y de Matilde Sánchez Cruz, hija del general Rodolfo Sánchez. Germán no conoció a su abuelo, quien había muerto un año antes de su nacimiento, pero creció oyendo las historias de su ilustre pariente.
Algo curioso es que Germán Sierra es quizá el médico veterinario zootecnista que más ha destacado en la política mexicana, siendo egresado de la en ese entonces Universidad Autónoma de Puebla (hoy BUAP).
Siendo aún muy joven a los 23 años de edad en 1979, acompañó al gran amigo de su tío y discípulo de su abuelo, el ya para entonces expresidente de México Luis Echeverría, quien fungía como embajador en Australia y Nueva Zelanda. El joven Sierra estuvo en Oceanía en calidad de agregado agrícola. Me imaginó todo lo que aprendió al lado de este personaje.
Luego de regresar de su aventura por la Oceanía, Sierra Sánchez comenzó a trabajar en la secretaría de Agricultura de Puebla, como jefe de agroindustria de 1981 a 1985, para luego ser diputado local y luego por primera vez senador de la República 1991-1994. En ese lapso entabló una gran amistad con quien más tarde sería el candidato del PRI a la presidencia de la República, Luis Donaldo Colosio Murrieta, quien murió asesinado el 23 de marzo de 1994 en Lomas Taurinas, Baja California.
La muerte de Colosio debilitó las posibilidades de Germán Sierra de convertirse en el sucesor del entonces gobernador de Puebla, el exsecretario de Gobernación, Manuel Bartlett Díaz. No obstante, le valió para ser el candidato del entonces “partidazo” el PRI a la presidencia municipal de Puebla.
La derrota en la capital.
Manuel Bartlett tenía una justa fama como operador político, aunque el “partidazo” el PRI ya venía en franca decadencia y presentía ya las fracturas producto de las luchas internas y del hartazgo social de las fallidas políticas económicas de Echevarría y López Portillo, este último caracterizado por su frivolidad y la de su familia.
En 1983 el PRI había perdido por primera vez Puebla capital a manos del panista Ricardo Villa Escalera, quien había derrotado al priista, Jorge Murad Macluff, quien había sido el secretario de Finanzas del entonces gobernador Guillermo Jiménez Morales y su “delfín”.
El gobierno de Miguel de la Madrid con Manuel Bartlett Díaz al frente de la Secretaría de Gobernación, se estrenó en el poder con un fraude de dimensiones estratosféricas, operado en Puebla a través del entonces presidente estatal del PRI, Melquiades Morales Flores y su operador político, José Alarcón Hernández, que se robaron las urnas con los votos panistas, para cambiarlas por votos a favor del tricolor. Murad se convirtió en presidente municipal de Puebla, daba inicio la era de los “fraudes patrióticos”.
En 1985 Bartlett realizó otro fraude patriótico para arrebatarle al PAN el gobierno del “estado grande”, Chihuahua, en donde le robaron el triunfo al recientemente fallecido, Pacho Barrio. Curiosamente el delegado del CEN del PRI en aquella entidad en ese entonces era otra vez un viejo conocido de Puebla, Melquiades Morales Flores.
En este contexto llegamos al año de 1992 cuando Bartlett se convierte en gobernador de Puebla y comienza una alianza con lo más rancio de la derecha poblana, encarnada en el hábil Jorge Espina Reyes, quien se convirtió en el tercer hombre más fuerte de Puebla, después del mandatario y de su brazo derecho Jesús Hernández Torres.
1993 quedó marcado por el asesinato del cardenal de Guadalajara, Juan Jesús Posada Ocampo, muerto a tiros en un enfrentamiento entre “el Chapo” y los Arellano Feliz.
1994 arrancó con la insurrección zapatista en el estado de Chiapas, evento que puso en crisis al “salinismo”, que acababa de insertar a México en el “primer mundo” a través de la firma y entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio (TLC).
Colosio había sido designado candidato del PRI a la presidencia de la República, lo que hacía ver que su amigo, Germán Sierra Sánchez, podía ser el sucesor de “don Manuel”; sin embargo, las balas que mataron en Lomas Taurinas a Colosio también mataron los sueños de Sierra y de una buena parte de su generación.
El asesinato del entonces secretario general del PRI, José Francisco Ruiz Massieu, el 28 de septiembre de 1994, fue el colofón fatal para el “salinismo”; se trataba del excuñado del ya para entonces expresidente de la República.
El error de diciembre cerró ese trágico año para México, en donde miles de personas cayeron en mora o perdieron sus casas y patrimonio, dando paso a la creación de la organización “El Barzón”.
En este marco de sangre y traiciones, Germán Sierra se convirtió en candidato del PRI a la presidencia municipal de Puebla en 1995, en una campaña coordinada en ese entonces por el joven Omar Álvarez Arronte, quien también tenía entre sus filas a un joven llamado Mario Rincón, quien había sido incluido en la planilla de regidores.
El 17 de marzo de 1995, Zedillo y la bancada del PRI en San Lázaro, encabezada por Humberto Roque Villanueva, aprobaron el incremento del IVA del 10 al 15 por ciento.
Unos días antes de la elección, la cual se celebró el 12 de noviembre de 1995, Zedillo incrementó también el precio de las gasolinas en el país, lo cual provocó un malestar general en el país y esto terminó también de sepultar la campaña de Sierra Sánchez y priistas que lo acompañaban en la aventura.
La quintacolumna
El empresario fabricante de computadoras y ensambles, Gabriel Hinojosa Rivero, quien era socio de la Coparmex y fundador del Movimiento Foro de Cambio Democrático, se convirtió en candidato de Acción Nacional a la alcaldía de Puebla, con el apoyo de todas las cámaras empresariales, principalmente del CCE de Jorge Espina, quien traicionó a Bartlett.
Germán fue derrotado de manera contundente en la elección y Bartlett perdió además todos los municipios de la zona conurbada, así como todos los principales municipios de la entidad, como Atlixco, San Martín, Teziutlán, Tehuacán y Huauchinango, solo por mencionar algunos.
La derrota del PRI fue contundente y marcó un hito en la historia política de la entidad al ser la primera vez que el tricolor perdía la capital del estado.
Meses después de la elección, Germán Sierra, entrevistado por el ya fallecido periodista, Javier López Díaz, reveló en noticiero que además de todos estos factores ya mencionados, él había sido víctima de una quintacolumna que operó en su contra durante su campaña a la presidencia municipal de Puebla.
El agudo y extraordinario periodista, Mario Alberto Mejía Martínez, quien para ese entonces trabajaba en el periódico “El Universal Puebla”, escuchó atento la entrevista y no solo la plasmó en una nota periodística que provocó múltiples reacciones en el priismo, sino que también dio lugar al nombre de la columna que hasta la fecha escribe y lo distingue.
Germán se sentía traicionado y atribuía parte de su derrota a ese factor.
(Continuará)