La era de los privilegios en los centros penitenciarios de Puebla terminó.
El secretario de Seguridad Pública, Francisco Sánchez, fue tajante.
«Ninguna Persona Privada de la Libertad tiene privilegios», declarando una guerra abierta contra las viejas prácticas de favoritismo y corrupción.
Este anuncio no es una simple promesa, sino una orden que se ejecuta con la llegada de nuevos directores a los penales de San Miguel y Tepexi de Rodríguez. Estos funcionarios, asumiendo el control de inmediato, tienen la misión de imponer un régimen estricto donde la ley se aplique por igual a todos, sin importar su estatus o pasado.
La Secretaría de Seguridad Pública dejó en claro que no tolerará excepciones.
Con esta ofensiva, se busca no solo restaurar el orden, sino también enviar una señal inconfundible: la reinserción social se construirá sobre la base de la justicia y la disciplina, y no sobre el poder o las influencias.