Alma Méndez
September Vélez, ciudadana poblana, denunció públicamente haber sido víctima de un intento de feminicidio y violencia sistemática por parte de su expareja, el médico gastroenterólogo Armando Sigala Cervantes, a quien también acusa de mantener bajo su custodia irregular a sus dos hijos menores, por lo que pide la intervención del gobernador de Puebla, Alejandro Armenta Mier, a la presidenta Claudia Sheinbaum, y a la Fiscalía General del Estado (FGE) para que intervengan en su caso.
Mediante un vídeo difundido en redes sociales, aseguró que su expediente ya cuenta con una denuncia formal y medidas de restricción, pero la víctima asegura que no ha recibido la protección necesaria. Exige justicia, la recuperación legal de la custodia de sus hijos, y garantías para su integridad física.
September Vélez narró que los hechos más recientes ocurrieron entre el 13 y el 15 de abril de este año. Durante ese periodo, la víctima asegura que su expareja acudió a su domicilio para discutir bajo el pretexto de convivir con los niños. La situación escaló cuando, según relata, el hombre la amenazó con una pistola apuntándole directamente a la cabeza y disparando una bala como advertencia. Dos días después, regresó para agredirla físicamente, lo que derivó en una denuncia ante el Ministerio Público.
Como resultado de la denuncia, las autoridades otorgaron medidas de protección a la víctima. No obstante, Vélez afirma que estas fueron ignoradas por el agresor, quien presuntamente envió a un hombre a su domicilio durante la madrugada del mismo día en que se le notificaron las restricciones, con el propósito de intimidarla.
El historial de violencia, sin embargo, no es reciente. Vélez afirma que conoció al doctor Sigala cuando ella tenía 17 años y él 46. Un año después se casaron, y durante los cuatro años que duró el matrimonio fue víctima de violencia psicológica, verbal y de manipulación constante. Tras el divorcio, las agresiones continuaron, incluyendo acoso, instalación de dispositivos de rastreo en su automóvil, y amenazas directas.
Denuncia también que el médico mantiene a sus hijos bajo su custodia sin autorización judicial y en un contexto de violencia.
“Hoy tengo miedo por mi vida, y por la de mis hijos … (,,,) Estoy denunciando a un agresor con poder, contactos y muchos privilegios. Pero esto no puede estar por encima de la vida”, concluyó.