Empresas mortales: Noé Peñaloza opera en la ilegalidad y ya suma dos trabajadores muertos

Dos muertes, cero permisos, total impunidad.

Las empresas del exalcalde y actual aspirante a diputado local, Noé Peñaloza Hernández, operan al margen de toda legalidad. No tienen licencias municipales, no cuentan con permisos de funcionamiento, y ni siquiera cumplen con los programas obligatorios de protección civil. Aun así, siguen activas. Y ya han dejado dos muertos en su camino.

El caso más reciente ocurrió el 19 de mayo de 2025 en Cerámica Santa Julia. Un trabajador fue aplastado por una máquina de construcción. Personal del Ayuntamiento acudió al lugar, pero fue agredido e impedido de ingresar. Luego se confirmó que la empresa no tenía autorización para operar ni cumplía con las mínimas condiciones de seguridad laboral.

No es un hecho aislado. En mayo de 2021, otro trabajador también murió dentro de la misma empresa. Nadie fue sancionado. Nada cambió.

Además de las muertes, las irregularidades se acumulan. Vecinos de la zona industrial han denunciado durante años los constantes vertidos residuales sin control hacia canales y terrenos de cultivo, provocados por las descargas ilegales de agua contaminada provenientes de la misma cerámica. Las autoridades municipales y estatales han ignorado las quejas, pese a que no existen permisos de descarga autorizados por Conagua ni la Secretaría de Medio Ambiente.

En 2022, inspectores municipales detectaron una construcción clandestina de ampliación en una de las plantas de Peñaloza, también sin permisos. La obra siguió sin interrupciones. Ninguna clausura fue ejecutada.

Ese mismo año, Protección Civil realizó una visita en la que se determinó la falta de salidas de emergencia, rutas de evacuación y extintores operativos. El dictamen fue ignorado. La empresa nunca entregó un programa interno, y aun así, continuó operando con trabajadores expuestos.

Mientras tanto, Noé Peñaloza no solo evade sanciones: busca regresar al poder como legislador local, ignorando por completo las muertes, denuncias vecinales y las múltiples ilegalidades de sus negocios.

Pese a esta cadena de omisiones, violencia laboral y riesgo ambiental, las empresas siguen abiertas.

Dos muertos. Múltiples violaciones. Cero castigos.

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