Jorge Barrientos
La ex dirigente estatal del Partido Acción Nacional (PAN), Augusta Valentina Díaz de Rivera Hernández, se encuentra en el centro de la polémica tras ser denunciada penalmente y quedar bajo investigación de la Fiscalía General del Estado (FGE) por su presunta participación en el delito de abuso de confianza.
El Comité Directivo Estatal (CDE) recibió la notificación oficial de la denuncia presentada en su contra, lo que encendió las alertas dentro del panismo poblano, donde comienzan a salir a la luz presuntas irregularidades cometidas durante su gestión.
De acuerdo con el oficio ministerial, la querella —interpuesta el 27 de febrero de 2025— derivó en la apertura de la carpeta de investigación FGEP/CDI/FIR/ARCOALTEPEXI-II/004740/2025, con lo que formalmente inició el proceso en su contra.
La Fiscalía, a través de su unidad especializada en delitos como abuso de confianza, fraude y daño en propiedad ajena, ya realiza diligencias para esclarecer los hechos, que podrían escalar a consecuencias legales de mayor alcance para la ex dirigente.
Entre los señalamientos más delicados destaca la presunta desaparición de al menos 60 laptops propiedad del PAN Puebla, equipo que habría quedado sin rastro tras la salida de Díaz de Rivera Hernández de la dirigencia, lo que refuerza las sospechas sobre un posible uso indebido de bienes del partido.
A esto se suman versiones sobre irregularidades en la remodelación del edificio sede del PAN en el estado, así como cuestionamientos por el manejo de recursos en la compra de vehículos, incluyendo una camioneta Tiguan que presuntamente habría sido destinada para su uso personal.
El caso perfila un escenario de alta tensión dentro del PAN Puebla, donde la gestión de Augusta Valentina Díaz de Rivera Hernández queda marcada por acusaciones que ahora han escalado del terreno político al ámbito penal.
