Coparmex subrayó la relevancia del diálogo social como una herramienta clave para avanzar en derechos laborales

Alma Méndez

La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) subrayó la relevancia del diálogo social como una herramienta clave para avanzar en derechos laborales, enfrentar desafíos estructurales y construir un entorno laboral más justo, inclusivo y competitivo.

En el marco del 1 de mayo Día el Trabajo, el organismo empresarial hizo un llamado a establecer acuerdos responsables entre trabajadores, empleadores y gobierno para enfrentar retos como la informalidad, la baja inclusión laboral de las mujeres y los cambios tecnológicos. Coparmex destacó que solo mediante una colaboración efectiva entre los distintos actores del mundo del trabajo se podrán generar condiciones propicias para el desarrollo económico y social.

En este contexto, la organización reiteró su compromiso con el fortalecimiento de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), al considerarlas el principal motor del empleo formal en el país. También respaldó el incremento progresivo del salario mínimo hasta alcanzar la línea de bienestar familiar y propuso medidas para incentivar la formalidad, como la deducibilidad total de prestaciones laborales y una revisión al subsidio al empleo.

Coparmex advirtió que el país enfrenta retos complejos como la digitalización, la transición energética y la evolución en las dinámicas laborales, los cuales exigen marcos normativos más flexibles, justos y modernos. Estos deben garantizar la protección de derechos laborales sin frenar la innovación ni el crecimiento económico.

Según datos citados por la organización, el 54.5% de la población ocupada en México trabaja en el sector informal. En estados como Oaxaca, Guerrero y Chiapas, la proporción supera el 75%. Esta situación implica una fuerte desigualdad regional y deja a millones de personas sin acceso a servicios de salud, seguridad social ni prestaciones básicas.

La baja participación de las mujeres en el mercado laboral formal también representa un desafío. Solo el 46% de las mexicanas en edad productiva están activas laboralmente, frente al 67% promedio entre los países de la OCDE. Más de 3.6 millones de mujeres desean incorporarse al trabajo formal, pero enfrentan barreras como la falta de guarderías, esquemas flexibles y modalidades híbridas.

Ejemplos como la preservación de la modelo tripartita del INFONAVIT —con representación de trabajadores, empleadores y gobierno— muestran que es posible alcanzar consensos significativos en materia laboral.

Si bien México ha registrado avances, como el aumento del salario mínimo y la reforma en pensiones, Coparmex señaló que aún persisten desafíos estructurales. Entre ellos destacan la baja productividad, la alta informalidad y la escasa inclusión de mujeres en la economía formal.

De acuerdo con la OCDE, México ocupa el último lugar en productividad laboral entre sus países miembros. En los últimos 20 años, este indicador ha registrado un crecimiento promedio negativo de -0.1% anual, lo cual limita la creación de empleos de calidad y restringe las posibilidades de mejorar el bienestar social.

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