Salinas Pliego, poder mediático, negocios con el Estado y confrontación política

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La figura del empresario Ricardo Salinas Pliego se ha convertido en uno de los símbolos más visibles de la relación histórica entre poder económico, medios de comunicación y política en México. Dueño de Grupo Salinas, el magnate ha construido un imperio que abarca televisión, banca, comercio, telecomunicaciones y energía, al mismo tiempo que mantiene una presencia constante en el debate público.

De acuerdo con diversos reportes y documentos sobre su trayectoria empresarial, el origen de su poder mediático se remonta a la privatización de TV Azteca en los años noventa, cuando el gobierno federal decidió vender la televisora estatal en el contexto de las reformas económicas de la época. Aquella operación no solo le permitió consolidar un espacio clave de influencia política, sino también convertirse en uno de los actores más relevantes del sistema mediático mexicano.

Desde entonces, el crecimiento del grupo ha estado acompañado de una estrecha relación con decisiones de política pública. Empresas vinculadas a Salinas Pliego obtuvieron concesiones energéticas, contratos con instituciones del Estado y beneficios regulatorios en distintos momentos de los gobiernos federales. Este fenómeno ha alimentado la percepción de que parte del éxito empresarial del consorcio está ligado a su capacidad de interactuar con el poder político.

Sin embargo, el empresario también se ha convertido en uno de los críticos más duros del actual gobierno federal. Sus posicionamientos públicos, especialmente a través de redes sociales y de la línea editorial de sus medios, han intensificado el debate sobre el papel de los grandes conglomerados mediáticos en la vida política del país.

La confrontación tiene también un trasfondo económico. Diversos litigios fiscales entre Grupo Salinas y el Servicio de Administración Tributaria han mantenido al conglomerado en una disputa legal que se arrastra desde hace años, con múltiples juicios abiertos y recursos legales interpuestos por la empresa para impugnar resoluciones fiscales.

En este contexto, la disputa entre el empresario y el gobierno no solo refleja una diferencia ideológica o mediática, sino un choque más profundo entre el nuevo modelo político impulsado por la llamada Cuarta Transformación y los grandes grupos empresariales que se consolidaron durante el periodo neoliberal.

La historia de Salinas Pliego muestra, en suma, cómo el poder económico, el control de los medios y la política continúan entrelazados en México. Más que una disputa personal, el conflicto actual parece evidenciar una pugna mayor: la redefinición de las reglas del juego entre el Estado y las élites empresariales que durante décadas influyeron en la vida pública del país.

Beneficios recibidos durante el periodo neoliberal

Diversos reportes periodísticos y documentos de análisis señalan que empresas vinculadas al empresario Ricardo Salinas Pliego obtuvieron beneficios, concesiones y contratos relevantes durante las administraciones federales previas a la actual etapa política del país.

Entre los casos mencionados se encuentra la expansión de Grupo Dragón, empresa del conglomerado dedicada al sector energético, que aprovechó el marco de la reforma energética para incursionar en la generación eléctrica y obtener concesiones para la explotación de campos geotérmicos en México. Posteriormente, la compañía recibió contratos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) por más de 222 millones de dólares, además de un crédito cercano a 178 millones de dólares otorgado a través de Bancomext.

Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, las empresas de Grupo Salinas habrían recibido contratos gubernamentales por al menos 9 mil 732 millones de pesos, principalmente mediante publicidad oficial adjudicada a TV Azteca, así como contratos en el sector energético.

En el ámbito regulatorio, también se documenta que el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) renovó por 20 años la concesión de las señales de TV Azteca por 3 mil 442 millones de pesos, operación que incluyó un descuento cercano a 580 millones de pesos en el pago correspondiente.

Asimismo, el conglomerado empresarial obtuvo financiamientos públicos relevantes, como un crédito de 2 mil millones de pesos otorgado a Grupo Elektra por Bancomext en 2017, destinado a fortalecer operaciones relacionadas con el envío de remesas.

Estos elementos han sido citados en diversos análisis como parte de la relación histórica entre grandes conglomerados empresariales y el Estado durante el periodo de reformas económicas y privatizaciones que caracterizó a México desde la década de los noventa.

Empresas de Grupo Salinas buscaron contratos millonarios con el Gobierno de Puebla

Documentos internos fechados el 9 de septiembre de 2025 revelan que empresas vinculadas a Grupo Salinas, como TotalPlay y Seguros Azteca, presentaron diversos proyectos y propuestas de servicios a dependencias del Gobierno del Estado de Puebla, algunos de ellos por montos millonarios.

Entre las iniciativas más relevantes se encuentra el proyecto de Red Dorsal de internet (TotalPlay) para la Secretaría de Finanzas, con un valor estimado de 2 mil millones de pesos, el cual habría sido presentado en noviembre de 2024 al entonces secretario de Administración, Ángel Pérez.

El documento también señala que se buscaban contratos relacionados con pólizas de seguros para dependencias públicas, particularmente a través de Seguros Azteca. Entre los proyectos de interés destacan:

  • Pólizas patrimoniales para patrullas, con un valor aproximado de 81 millones de pesos.
  • Pólizas patrimoniales adicionales por alrededor de 33 millones de pesos.
  • Pólizas de seguros de vida para diversas dependencias de la administración pública y el DIF, con vigencia hasta el 31 de diciembre de 2025.

Además, el documento menciona diversos proyectos tecnológicos presentados durante la administración estatal anterior, entre ellos servicios de digitalización y gestión documental para la Junta Local de Conciliación y Arbitraje y la Auditoría Superior del Estado, con valores estimados de 50 y 30 millones de pesos, respectivamente.

También se incluyen propuestas para el desarrollo de software para el control y seguimiento de incidentes vehiculares, relacionados con grúas y corralones, que habrían sido planteadas a la Secretaría de Movilidad y Transporte, con montos estimados de 50 y 70 millones de pesos.

Otro proyecto que aparece en los documentos corresponde a la provisión de internet para oficinas de la Secretaría de Finanzas, valuado en 10 millones de pesos por un periodo de 36 meses; sin embargo, se indica que esta propuesta fue rechazada luego de que la dependencia decidió trabajar con Telmex.

Los documentos también registran reuniones y acercamientos con diversos funcionarios estatales para la presentación de estos proyectos tecnológicos y de servicios, los cuales, en conjunto, representaban contratos potenciales por varios cientos de millones de pesos.

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