Daniel Flores Garrido, aspirante a magistrado federal: “La justicia no se impone, se construye con la gente”

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Jorge Barrientos

En un país donde el acceso a la justicia suele sentirse lejano y enredado en tecnicismos, la voz de Daniel Flores Garrido resuena con una propuesta distinta: cercana, clara y profundamente humana. Actual juez en funciones en Puebla, Flores Garrido busca convertirse en magistrado federal en materia civil del Sexto Circuito, con una visión que va más allá de la eficiencia institucional: propone una justicia construida desde y para la ciudadanía.

La justicia como diálogo

“Administrar justicia no es solo aplicar la ley: es entender historias, contextos, emociones. No podemos seguir resolviendo casos sin mirar a los ojos de quienes acuden al tribunal”, asegura con convicción.

Con esa filosofía, propone la creación de un laboratorio de innovación judicial: un espacio donde ciudadanía, colectivos, académicos y operadores del derecho colaboren para rediseñar el sistema de justicia civil. “La justicia no puede hacerse entre cuatro paredes. Necesitamos abrir los tribunales al país real”.

Este laboratorio funcionaría como una incubadora de soluciones que, incluso, podrían escalar hasta la Suprema Corte. “No es una idea romántica, es una estructura tangible donde la voz ciudadana tenga peso real”, enfatiza.

Justicia en tiempo real

Flores Garrido también enfrenta uno de los reclamos más recurrentes en México: la lentitud judicial. “La justicia que llega tarde, no es justicia”, señala tajante. Por ello, plantea una reingeniería interna en los procesos del poder judicial: eliminar trámites innecesarios, simplificar procedimientos y acelerar resoluciones sin sacrificar calidad.

Pero para él, la eficiencia no basta sin confianza: “Si la gente no cree en el sistema, no lo usa. Y si no lo usa, no hay justicia. Recuperar esa confianza exige hechos, cercanía y resultados”.

Un voto con propósito

Consciente de que el poder judicial enfrenta una crisis de legitimidad —el 63% de la población desconfía de él, según encuestas—, Flores Garrido llama a la participación informada en la elección del próximo 1 de junio.

“El número 20 en la boleta rosa no es solo un número. Es una oportunidad para iniciar una transformación donde el ciudadano deje de ser espectador y se convierta en protagonista”, dice.

No obstante, su llamado no termina en las urnas. “El cambio comienza votando, pero se consolida cuando la sociedad se organiza, cuestiona y propone. La justicia debe hablarse en la calle, en la casa, en la escuela. Porque no es solo de los jueces: es de todos”.

Justicia para la paz

Daniel Flores Garrido no promete soluciones mágicas. Promete trabajo, escucha y un enfoque centrado en las personas. En un sistema judicial frecuentemente distante y formalista, su propuesta apuesta por lo contrario: cercanía, empatía y construcción colectiva.

“Necesitamos una comunidad que dialogue sobre justicia. Solo cuando la palabra se convierte en puente, y el derecho en herramienta para sanar —no solo castigar—, podemos hablar de paz”, concluye.

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