Líder de Burócratas busca blindar su reelección con “pacto civilizado”; trabajadores denuncian intento de control y simulación democrática

El secretario general del Sindicato de Burócratas, Jhovani Oliver Gallo lanzó un llamado a firmar un “pacto civilizado” rumbo a las elecciones internas, en un movimiento que muchos trabajadores interpretan como una maniobra para perpetuarse en el poder o imponer a su sucesor político.

Durante una reunión convocada en las oficinas sindicales; el dirigente aseguró que su propuesta busca “mantener la unidad y evitar confrontaciones”, pero al interior del gremio el mensaje fue recibido con desconfianza.

Varios empleados consideran que el llamado a la “civilidad” es, en realidad, es un intento de condicionar la contienda y desactivar cualquier disidencia.

“Habla de civilidad cuando durante años ha manipulado el sindicato para su beneficio. Este pacto es una trampa para mantener el control”, denunció un trabajador que pidió el anonimato por temor a represalias.

Según los inconformes, el dirigente pretende reelegirse pese a que los estatutos limitan la continuidad en el cargo, o bien colocar a su “delfín” en la secretaría general para mantener la estructura que lo ha sostenido durante los últimos años.

“Es el mismo grupo de siempre. Se reparten las carteras, manejan los recursos sin rendir cuentas y ahora quieren que firmemos un pacto para que nadie proteste”, reclamó otra trabajadora.

El malestar entre la base crece ante lo que consideran una simulación democrática.

Varios empleados han exigido la presencia de observadores externos y la publicación transparente del padrón de votantes, pues temen que el proceso electoral sea manipulado desde la dirigencia.

“No queremos pactos de silencio, queremos elecciones limpias y que se respete la voluntad de los trabajadores”, señalaron miembros de una planilla opositora.

El llamado “pacto civilizado” podría firmarse en los próximos días, aunque distintos sectores ya anticipan que no lo respaldarán.

“Civilizado no significa sometido”, advirtieron los disidentes, quienes preparan una estrategia para documentar cualquier irregularidad durante la elección.

Con las votaciones internas próximas a celebrarse; el clima dentro del sindicato se torna cada vez más tenso. Lo que el dirigente intenta presentar como un gesto de unidad se ha convertido, para muchos, en la evidencia de un liderazgo desgastado que se resiste a perder el poder.

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