Mientras Armenta supervisa, vigila y atiende Puebla en días santos, la capital resiente abandono municipal

En una semana que tradicionalmente en México reduce el ritmo de la actividad pública por las celebraciones religiosas, el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, mantuvo presencia en territorio mediante recorridos aéreos para supervisar obras, acciones de vigilancia coordinadas por tierra y aire, así como tareas de atención orientadas a reforzar la seguridad de visitantes y familias poblanas.

De acuerdo con su mensaje difundido durante uno de estos sobrevuelos, el mandatario subrayó que la seguridad es una tarea permanente y que el operativo iniciado el 11 de diciembre continúa activo. Asimismo, destacó que su administración cuenta con dos helicópteros, equipo especializado y un esquema de trabajo basado en el “binomio tierra-aire”, además de anticipar la incorporación de drones de última generación para fortalecer las labores de supervisión.

En el plano político y administrativo, se advierten distintos enfoques de gestión. Mientras el gobierno estatal ha privilegiado la presencia operativa y la coordinación con fuerzas federales, en la capital poblana persisten cuestionamientos sobre la capacidad de respuesta institucional ante demandas cotidianas como servicios públicos, mantenimiento urbano y seguridad. En ese contexto, el propio Armenta ha señalado en diversas ocasiones la importancia de que los ayuntamientos no sólo impulsen proyectos de gran escala, sino que atiendan también aspectos básicos como limpieza, alumbrado y cuidado de espacios públicos.

Este contraste se dimensiona a partir de los datos que acompañan la estrategia estatal. En el documento de acciones contra el robo al autotransporte se reporta una tendencia a la baja: los eventos pasaron de 7,978 en 2024 a 6,263 en 2025, lo que representa una reducción de 21.49 por ciento. Para marzo de 2026 se contabilizan 268 eventos, con una disminución de 86.69 por ciento frente al mismo periodo del año anterior, de acuerdo con cifras citadas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

En el caso específico de Puebla, el robo a transportista también muestra una reducción al pasar de 2,204 carpetas en 2024 a 1,609 en 2025, es decir, 26.99 por ciento menos. A ello se suman descensos en los primeros meses de 2026: 17.73 por ciento en enero, 29.68 por ciento en febrero y 58.33 por ciento en marzo, en comparación con los mismos meses de 2025.

Los resultados se apoyan en una estrategia de despliegue permanente. El operativo “Escalón” reporta 23,060 acciones realizadas en 2025 y acompañamiento a 135,288 vehículos de carga; en 2026, sumaba 2,936 operativos y 13,301 unidades atendidas. De manera paralela, la Estrategia Balam opera con monitoreo, apoyo terrestre, uso de drones y helicópteros, así como seguimiento en tiempo real para prevenir el robo al autotransporte. Asimismo, la línea LAICA brinda atención continua a transportistas durante todo el año.

En paralelo, en la capital poblana se mantienen retos visibles en materia de servicios urbanos y percepción de seguridad, particularmente en una coyuntura de alta movilidad por el periodo vacacional y religioso. Bajo este escenario, la narrativa pública refleja dos dinámicas: por un lado, el esfuerzo estatal por comunicar presencia operativa y capacidad de respuesta; por otro, los desafíos municipales para atender de manera integral las demandas más inmediatas de la población.


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