-UPAEP llama a fortalecer la cultura de la prevención, la calidad en la construcción y la participación ciudadana para reducir riesgos ante fenómenos sísmicos.
En el marco del próximo Simulacro Nacional programado para el 6 de mayo a las 11:00 horas, especialistas de la Facultad de Ingeniería Civil de la UPAEP hicieron un llamado a la sociedad a transformar la conciencia en acción frente a los sismos, destacando la importancia del conocimiento, la participación ciudadana y la calidad en las construcciones como pilares fundamentales para la prevención de desastres.
Eduardo Ismael Hernández, profesor investigador de esta facultad, subrayó que México es un país altamente sísmico, donde en promedio ocurre un temblor cada 13 minutos, lo que hace indispensable fortalecer la cultura de la prevención.
“El primer paso para prevenir es conocer. La conciencia implica actuar con conocimiento; entender qué son los sismos, asumir que no se pueden predecir y prepararnos para reducir sus efectos”, señaló.
El académico explicó que el riesgo de desastre se compone de tres factores: la amenaza (el fenómeno natural), la exposición (las personas y bienes en riesgo) y la vulnerabilidad (la fragilidad de las construcciones). En este sentido, enfatizó que uno de los mayores retos en México es disminuir la vulnerabilidad estructural mediante el uso adecuado del conocimiento científico y técnico.
Asimismo, destacó que el Simulacro Nacional del 6 de mayo no es un ejercicio improvisado, sino que se basa en un escenario hipotético realista: un sismo de magnitud 8.2 con epicentro en las costas de Guerrero, lo que permitiría a estados del centro del país contar con entre 40 y 50 segundos de alerta antes de sentir el movimiento.
“Ese tiempo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Por ello, es fundamental saber cómo actuar, ubicar rutas de evacuación y atender las indicaciones de Protección Civil”, puntualizó.
Ismael Hernández también hizo referencia a países como Japón, donde la inversión en prevención y el cumplimiento estricto de normas de construcción han permitido reducir significativamente los daños ante sismos de gran magnitud. “Allá los edificios están diseñados para resistir. En México tenemos normativas, pero aún existe una brecha entre lo que dice la ley y lo que se aplica en la práctica”, advirtió.
Por su parte, José Alberto Herrera Hernández, director de la Facultad de Ingeniería Civil de la UPAEP, enfatizó que la participación en los simulacros debe asumirse con seriedad y no como un simple trámite.
“Un simulacro bien realizado es un aprendizaje real. Debemos quitarnos la idea de que ‘aquí no pasa nada’ y entender que vivimos en una zona de riesgo. La prevención puede salvar vidas”, afirmó.
El directivo destacó que, si bien los sismos no pueden evitarse, sus consecuencias sí pueden mitigarse mediante una adecuada preparación, el diseño responsable de las edificaciones y la formación de profesionales comprometidos con la ética en la construcción.
Ambos académicos coincidieron en que uno de los factores críticos en la reducción de riesgos es garantizar la calidad de las construcciones, evitando malas prácticas, uso de materiales deficientes o falta de supervisión técnica.
“Muchas edificaciones que colapsan no lo hacen solo por el sismo, sino por errores desde su origen. Construir bien es también parte de la cultura de la prevención”, enfatizó Eduardo Ismael.
Finalmente, los académicos hicieron un llamado a la ciudadanía a participar activamente en el Simulacro Nacional del 6 de mayo, como parte de un esfuerzo colectivo para fortalecer la resiliencia social ante fenómenos naturales.
“La cultura de la prevención se construye con conocimiento, con ética en la ingeniería y con participación. Solo así podremos enfrentar de mejor manera los riesgos que forman parte de nuestra realidad”, concluyeron.
