Pobre Puebla

Soy un observador asiduo de la política poblana desde hace más de 35 años y nunca había visto un nivel tan bajo por parte de la clase política actual.

Es muy penoso observar que hoy la principal crítica “política” se centra en un hecho que parece salido de la “rosa de Guadalupe”, “ventaneando”, la “oreja” o cualquier programa de chismes de la televisión, el romance entre dos funcionarios públicos.

Resulta de pena ajena el ver las estrategias a las cuales recurren algunos personajes para lograr posicionar a una persona que quiere ser candidata a un puesto de elección popular.

Es increíble ver que hay a quien no le importa exponer su imagen pública, con tal de estar presente en todos los medios y comentarios, aunque estos sean negativos. No sé quién sea el asesor de estas “brillantes” ideas, pero es un hecho que esto es un síntoma del bajo nivel de la política poblana, la cual atraviesa por una de sus etapas más oscuras.

La actual clase política carece de preparación, de educación, se nota a leguas que no tiene el menor sentido de la lectura y mucho menos del trato, se dejan llevar por el tema de las grandes marcas y de la ostentación, sabedores de que existe un pacto de impunidad en su partido, Morena, en donde la corrupción no se combate, por el contrario, se solapa.

Lejos quedaron los tiempos en donde los antiguos políticos, además de ser personajes cultos, con mano izquierda y mano derecha, dirigían al país que salía de las cenizas de la revolución, rodeados de una élite intelectual que no solo entendía el alma del pueblo, sino que también se podía codear de tú a tú, con todos los intelectuales del mundo. En este apartado jugaban un papel preponderante Octavio Paz y Carlos Fuentes, sin dejar a un lado a Carlos Monsiváis con su crítica ácida sobre la vida nacional y sus actores.

La nueva clase política centra la discusión en temas banales, las bolsas de marca, las operaciones estéticas, los corridos tumbados, los artistas de moda, el estar presente en los medios a través de los escándalos y en donde los que menos se debata sean las ideas y el rumbo que debe tomar el país.

Yo aún tengo la esperanza de que las nuevas generaciones en vez de competir por un like en las redes sociales volteen a ver la situación que prevalece en el país y sobre todo, que como ocurría a finales de los sesentas y principios de los setenta y en términos marxistas, despierten su conciencia de clase y como esas generaciones, contribuyan a un cambio en la política y la sociedad mexicana.

La guerra de las bardas (a ver quién es más cochino). Con qué cara el Partido Acción Nacional le va a reclamar a Morena, todos los supuestos actos de campaña en los que han incurrido sus aspirantes, si muchos militantes del albiazul están produciendo las mismas prácticas. 

Toda la zona conurbada está tapizada de publicidad de ambos partidos políticos, que promocionan a sus aspirantes a algún puesto de elección popular.

“La guerra de las bardas” está en todo su apogeo y cada metro cuadrado se disputa con todo para beneplácito de los dueños de estos espacios y de los pintores que ven por lo menos en este año, una oportunidad para poder llevar dinero extra a sus casas.

Los morenistas, pero también algunos panistas han caído en la tentación de subirse al ring en la disputa por los espacios de promoción y como dice el dicho: “En la guerra y en el amor todo se vale”.

Una encuesta de risa. Yo soy el menos autorizado a hablar sobre este tema, porque he publicitado algunos estudios de opinión rumbo al 2027 como el que publicó el pasado lunes, el cual le da la ventaja como hombre a Pepe Chedarui y como mujer a la actual secretaria del Bienestar, Laura Artemisa García Chávez.

Hoy, como siempre hago, seguí con mucha atención el estudio de opinión de la empresa Campaing&Eleccion de Alejandro Rodríguez, la cual, como todas, me merece el mayor de los respetos.

Me parece una empresa seria sin lugar a duda e incluso yo la he citado en este mismo espacio, pero lo que me hace ruido es que en su estudio dado a conocer este día, señalan a Pepe Chedarui como puntero en los hombres y a otros personajes en los que puedo estar o no de acuerdo, pero lo que me llama la atención es que ponen a tal Eurípides Flores, que sepa su señora mamá quién es, en mi vida lo he escuchado y eso que soy poblano de tercera generación en esta ciudad. 

Solo como apunte, le resta seriedad desde mi punto de vista a su estudio citar a estos personajes que nadie conoce y también como dijera el columnista Mario Alberto Mejía, “achaparra al menos mencionarlos, bueno eso digo”.

riva_leo@hotmail.com

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