El misterio del presunto aqueo de los museos de Puebla

Ricardo Morales

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Durante el gobierno de Miguel Barbosa Huerta (gobernador de Puebla hasta su fallecimiento en 2022), se reportó un supuesto saqueo o faltante de piezas en museos estatales, y se implementó un proyecto de “chips” de rastreo que resultó polémico por su mala calidad, costos y daños al patrimonio. 

A inicios del 2021, el gobierno de Barbosa junto con el entonces secretario de Cultura Sergio Vergara Berdejo, denunciaron presuntas irregularidades y faltantes en el acervo de unos 20 o 21 museos y la Biblioteca Palafoxiana. 

Una auditoría señaló alrededor de 5 mil 981 piezas no localizadas, de un inventario, según, de más de 130 mil, incluyendo libros, documentos, cuadros, piezas de plata y otros objetos de museos como el José Luis Bello y González, Casa del Alfeñique y San Pedro Museo de Arte. Se presentaron denuncias penales (alrededor de 7 o hasta 10). 

Versiones posteriores (bajo el gobierno de Alejandro Armenta) han matizado o desmentido un saqueo masivo real: el exsecretario de Cultura (en tiempos de Sergio Salomón) Enrique Glockner indicó en 2024 que se trató principalmente de errores de inventario y cuantificación al inicio de la administración barbosista. Muchas piezas se localizaron en un nuevo catálogo cualitativo (con cientos de miles de elementos), aunque algunas investigaciones y denuncias continúan. 

El proyecto de los “chips”

Para inventariar, rastrear y prevenir robos, Barbosa anunció la colocación de chips de identificación/rastreo en el acervo. Se compraron alrededor de 100 mil dispositivos (se instalaron unos 35 mil, según notas periodísticas), con un costo reportado en millones de pesos (una auditoría mencionó irregularidades en un servicio de varios millones). La empresa involucrada fue Lesnit SA de CV (dedicada a papelería y equipo de oficina, no especializada en tecnología de seguridad para el patrimonio). Primera anomalía.

El negocio fue redondo, los supuestos “chips” resultaron ser sensores de baja calidad similares a las etiquetas antirrobo de ropa de tiendas departamentales (comparables a productos baratos de Temu o Amazon, de unos 50 centavos). Tenían pegamento de corta vida útil (alrededor de un año) con químicos que, al degradarse, dañan las piezas (libros, pinturas, etc.). Se colocaron masivamente, incluyendo en libros históricos de la Biblioteca Palafoxiana (reconocida por la UNESCO). 

El INAH advirtió desde 2023 (oficio 401-3-2954) que no era recomendable usar adhesivos en bienes culturales por los daños de los químicos, y ordenó su retiro. El retiro es complejo y requiere especialistas para no agravar el daño; quedó en veremos el estado del acervo cultural e histórico de Puebla. 

Investigaciones y consecuencias actuales

El gobierno de Alejandro Armenta ha abierto o ratificado investigaciones penales y administrativas por el daño al patrimonio, la compra irregular y la colocación de estos dispositivos. Funcionarios de la era Barbosa (incluyendo a Vergara, quien falleció el 4 de febrero de este año y otros de Cultura/Museos Puebla) están involucrados en las pesquisas. Se ha criticado también el uso de espacios como la Palafoxiana para eventos con aforo excesivo que pudieron causar daños adicionales. 

En resumen, el “saqueo” inicial parece haber sido en gran parte un problema de inventarios deficientes (aunque se reportaron faltantes reales en administraciones previas), y la medida de los chips —presentada como solución tecnológica— terminó causando daños físicos al patrimonio cultural por usar dispositivos inadecuados y baratos. 

Las investigaciones siguen activas para deslindar responsabilidades. Sin embargo, la gran pregunta es: ¿Quedarán impunes estas acciones y mentiras del barbosismo?

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