-Actualmente otros virus continúan representando retos importantes para México, entre ellos el sarampión, el Virus del Papiloma Humano (VPH) y el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).
Las enfermedades de origen viral continúan representando un desafío para la salud pública mundial, especialmente después de la experiencia vivida con la pandemia de COVID-19. Ante la reciente preocupación internacional por brotes de hantavirus y del virus Bundibugyo, una de las especies del Ébola.
María del Rocío Baños Lara, Directora del Centro de Investigación Oncológica Una Nueva Esperanza UPAEP y profesora investigadora de la Facultad de Medicina de la UPAEP, destacó la importancia de la prevención, la vigilancia epidemiológica y la responsabilidad social para evitar escenarios de riesgo.
La investigadora explicó que los virus son agentes infecciosos compuestos por material genético y una cubierta proteica que requieren de células vivas para reproducirse. Señaló que, aunque muchos virus son conocidos por provocar enfermedades, también existen otros con funciones benéficas para los ecosistemas y los organismos vivos.
Baños Lara recordó que, tras la pandemia de COVID-19 que ocasionó millones de muertes a nivel mundial, la comunidad científica y las autoridades sanitarias incrementaron la vigilancia sobre enfermedades virales emergentes y reemergentes.
“Después de COVID escuchamos hablar de la viruela símica, posteriormente del metaneumovirus humano y más recientemente del resurgimiento de enfermedades prevenibles por vacunación como el sarampión. Hoy existen dos virus que han generado preocupación internacional por las vidas que han cobrado: el hantavirus y el virus Bundibugyo, perteneciente al grupo del Ébola”, indicó.
La investigadora explicó que a principios de mayo de 2026 se reportaron siete casos graves de enfermedad respiratoria a bordo de un crucero, de los cuales, tres personas fallecieron. El agente identificado fue el hantavirus.
Detalló que este virus se transmite principalmente por contacto con orina, saliva o heces de roedores infectados y puede causar un cuadro clínico severo que inicia con síntomas similares a los de una gripe: fiebre, dolor muscular, dolor de cabeza y malestar estomacal.
Sin embargo, advirtió que la enfermedad puede evolucionar rápidamente hacia un síndrome pulmonar severo con tos seca, dificultad respiratoria, presión arterial baja y alteraciones cardiacas.
“No existe un tratamiento específico contra el hantavirus. La atención médica temprana y el monitoreo clínico oportuno son fundamentales para mejorar las probabilidades de supervivencia”, enfatizó.
Asimismo, aclaró que, aunque la transmisión entre personas es poco frecuente, sí se han documentado casos limitados en contextos de convivencia cercana.
La especialista también explicó que a mediados de mayo se confirmaron casos del virus Bundibugyo en Uganda y República Democrática del Congo, situación que llevó a la Organización Mundial de la Salud a emitir una alerta sanitaria internacional.
Indicó que este virus pertenece a una de las seis especies del grupo ébola y se transmite mediante contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados.
“La enfermedad suele iniciar con fiebre alta, dolor muscular, debilidad extrema, vómito y diarrea. En fases avanzadas puede provocar hemorragias internas y externas, además de falla orgánica múltiple”, detalló.
Baños Lara señaló que la tasa de mortalidad del virus Bundibugyo oscila entre el 25 y el 50 por ciento, menor comparada con otras especies de ébola, aunque actualmente no existe vacuna ni tratamiento específico para esta variante.
A pesar de ello, subrayó que las probabilidades de una pandemia mundial causada por hantavirus o ébola Bundibugyo son remotas.
“No debemos caer en pánico. Son virus conocidos y existen protocolos internacionales de vigilancia y control. Lo importante es mantenernos alertas y actuar con responsabilidad”, puntualizó.
Respecto a la posibilidad de que estas enfermedades lleguen a México, la investigadora explicó que el riesgo nunca es cero debido a la movilidad internacional, aunque consideró que la probabilidad es baja.
En este sentido, destacó la importancia de mantener controles sanitarios en aeropuertos y reforzar las pruebas diagnósticas para detectar oportunamente posibles casos sospechosos.
También enfatizó que actualmente otros virus continúan representando retos importantes para México, entre ellos el sarampión, el Virus del Papiloma Humano (VPH) y el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).
Recordó que el descenso en las coberturas de vacunación favoreció el resurgimiento del sarampión y reiteró que enfermedades como el cáncer cervicouterino están estrechamente relacionadas con infecciones prevenibles mediante vacunas.
“El 99 por ciento de los casos de cáncer cervicouterino están asociados al Virus del Papiloma Humano. Por eso es fundamental acudir a vacunarse y proteger especialmente a niños y adolescentes”, afirmó.
Asimismo, señaló que aunque el COVID-19 continúa presentándose de forma estacional, la inmunidad generada por vacunas y contagios previos ha disminuido considerablemente el riesgo de complicaciones graves en la mayoría de la población.
La especialista explicó que las variaciones climáticas y las temporadas de lluvia favorecen la proliferación de mosquitos transmisores de enfermedades como dengue y chikungunya.
Además, comentó que durante temporadas frías las personas suelen permanecer en espacios cerrados, lo que incrementa la posibilidad de transmisión de virus respiratorios.
“Los virus respiratorios encuentran condiciones favorables cuando convivimos en lugares cerrados y con poca ventilación. Por ello, las medidas preventivas siguen siendo importantes”, comentó.
Como mensaje final, María del Rocío Baños hizo un llamado a la población a no caer en desinformación ni alarmismo, pero sí a fortalecer las medidas preventivas y el cuidado integral de la salud.
Recordó que durante la pandemia de COVID-19 las personas con obesidad, hipertensión, diabetes y tabaquismo fueron las más vulnerables a complicaciones graves.
“Debemos procurar un buen estado general de salud. Mantener hábitos saludables ayuda al organismo a responder mejor ante cualquier enfermedad infecciosa”, concluyó.
Finalmente, reiteró que la vacunación continúa siendo una de las herramientas más eficaces para prevenir enfermedades virales y proteger a la población.
