Volkswagen y su hora cero

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La planta automotriz Volkswagen de México entró ya en la “hora cero”, un momento crítico en la relación que la armadora alemana sostiene con sus trabajadores y que se ha complicado ante muchos intereses que parecen estar detrás de todo este movimiento.

Es muy cierto que la armadora alemana no atraviesa por su mejor momento, debido a múltiples factores que hemos abordado en este mismo espacio.

El riesgo de paro en la planta armadora alemana es real y tiene como fecha límite el día 22 a las 11 horas.

La armadora alemana ha citado para este día a los trabajadores para sostener pláticas con ellos, una por la mañana y otra por la tarde en la nave 25, para que escuchen en voz de la empresa cuál es la situación, independientemente de las asambleas informativas que el sindicato ha tenido con su propia base.

El pasado 11 de septiembre hubo un primer rechazo a la propuesta de incremento salarial de la empresa, que ofertaba el 10.04 por ciento global y el 2 de octubre se llegó a hablar incluso de un preacuerdo del 13.16 por ciento con vigencia de 24 meses, lo que implicaba una revisión salarial hasta el 2028, lo cual no gustó a los trabajadores.

El acuerdo que puso sobre la mesa la armadora era un incremento para el 2026 del 9.41 por ciento global y para el 2027 de 3.75 global, de los cuales el 3.5 por ciento sería directo al salario y el resto en prestaciones.

El pasado 15 de octubre la base votó y rechazó el convenio por segunda vez, luego de que 3 mil 135 trabajadores rechazaron la oferta por un total de 2 mil 452 a favor y 21 votos nulos de un total de 5 mil 608 participantes.

El escenario es realmente preocupante porque la armadora alemana ha hablado incluso de posiblemente cerrar su planta en Puebla en el 2030, la cual arrancó actividades en el año de 1962.

Lo que se busca ahora es que haya una nueva prórroga del emplazamiento programado para el 22 y de esta forma volver a sentarse a dialogar y tratar de llegar a un acuerdo para evitar el estallamiento a huelga.

La situación es critica y parece ser negativa para ambas partes, como ya lo hemos señalado en este mismo especio.

La situación se asemeja un tanto cuanto a la ocurrida hace 34 años, en 1992 cuando estalló un conflicto laboral que derivo en la inexistencia del contrato colectivo de trabajo que estaba vigente en ese momento.

Volkswagen necesitaba adecuar su situación laboral al nuevo marco que iba a entrar en vigor en 1994, cuando comenzó la vigencia del Tratado de Libre Comercio entre México, Canadá y los Estados Unidos.

Hoy Volkswagen enfrenta un panorama complicado a nivel internacional con el cambio de reglas comerciales por parte del presidente norteamericano Donald Trump y la incertidumbre por la falta de un acuerdo comercial con nuestro socio del norte.

A eso se debe de sumar los problemas que comenzaron en 2016, cuando la planta automotriz a nivel central se vio obligada a tener que pagar multas millonarias en los Estados Unidos, luego de haber falseado el software de emisiones contaminantes de sus modelos Jetta y Passat que ingresaban a Norteamérica.

El problema se agudizó también en México por la entrada de múltiples marcas asiáticas, primero coreanas como KIA y Hyundai con precios más bajos y luego las chinas que inundaron el mercado nacional desplazando a los modelos alemanes.

En resumen, Puebla y Volkswagen viven su hora cero, misma que están por agotarse. Cualquiera que sea la decisión, sin duda tendrá en un impacto muy fuerte dentro de la economía local.

riva_leo@hotmail.com

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