Este viernes 28 de agosto a las 6:35 de la mañana el silencio se apoderó de Oslo, el rey, Harald V, había muerto a sus 89 años.
Harald había reinado Noruega por 35 años, su partida se debió a la anemia hemolítica, un trastorno raro en donde los glóbulos rojos se destruyen más rápido de lo que el cuerpo puede reemplazarlos, asimismo, la complicación de este trastorno junto con una infección en la sangre, finalmente le causaron la muerte en el hospital nacional de la capital noruega.
El rey era ampliamente querido entre su población. Su aprobación se encontraba entre el 70% y el 80%, aunque, para febrero de 2026 su popularidad disminuyó, esto derivado de los escándalos que rodeaban a sus sucesores.
Su popularidad es explicada por una serie de factores. Entre ellos, su forma modesta de vivir, ya que se alejaba de las posesiones ostentosas que otras monarquías poseen.
Además, su historia de amor con Sonia Haraldsen, a quien defendió de su padre, amenazando con renunciar al trono si no les permitían casarse, terminó conmoviendo y ganándose el respeto del pueblo noruego. Por otra parte, su disposición de acompañar a los damnificados de desastres, su pasión por los derechos de la comunidad LGBTQ+, la libertad religiosa y la reconciliación con el pueblo Sami fueron otros factores importantes en la popularidad del rey.
Tras los atentados terroristas de Utoya en el 2011, en donde un extremista de ultraderecha irrumpió en el campamento de verano de las juventudes del Partido Laborista y asesinó a 69 personas, el rey se convirtió en una de las caras más visibles en el proceso de consolidación nacional al pronunciar, con lágrimas en los ojos y voz quebrada, que “la libertad es más fuerte que el miedo”, este suceso fue recordado en el primer mensaje del nuevo rey de Noruega.
Otro dato curioso sobre Harald V es el hecho de haber sido el primer monarca de Noruega nacido en su mismo territorio en 567 años. El suceso se debe a que Noruega formaba parte de otras uniones políticas con Dinamarca y Suecia, de igual forma, sus antecesores contemporáneos habían nacido tanto en el país danés (Haakon VII) como en el británico (Olav V). Por último, otro dato curioso es su relación con los Juegos Olímpicos, donde compitió en la disciplina de vela tanto en Tokio 1964 como en México 1968 y Múnich 1972.
Como fue mencionado antes, una serie de polémicas respecto a la descendencia de Harald V se han apoderado de las calles del país noruego. Empezando por su hija, Marta Luisa, quien se casó con el chamán Durek Verrett. En 2007 Marta fundó la “escuela de los ángeles” donde afirmaba que se podía enseñar a las personas a comunicarse con ángeles y espíritus, luego, poco después de oficializar su relación con el chamán “de sexta generación” su pareja causó indignación al vender un amuleto afirmando que curaba el COVID-19 y por sugerir en su libro que el cáncer infantil estaba causado por la infelicidad de los niños. Posteriormente, el enfurecimiento creció debido a que la pareja utilizó su estatus para promocionar giras de conferencias esotéricas tituladas «La princesa y el chamán».
Finalmente, en 2024, en su boda, vendieron los derechos de emisión para un documental a Netflix, bloqueando el acceso a los medios de comunicación noruegos.
El sucesor de Harald será Haakon VIII, cuyo perfil se ha visto involucrado en la polémica. Haakon se casó en el año 2000 con Mette-Marit, una madre soltera con antecedentes sobre el uso de drogas, además, recientemente se ha visto vinculada en el caso de los “Epstein Files” hacia el cual ella se ha intentado desvincular. Asimismo, su hijastro, Marius Borg Høiby, fue el centro de una de las polémicas más grandes que han azotado a la familia real noruega. Marius ha sido acusado por varias de sus ex-parejas por agresiones físicas y psicológicas así como también ha sido vinculado al uso de sustancias ilícitas, amenazas y allanamiento de morada.
Pese a todo, el pueblo noruego reconoce la grandeza del mandato de Harald y llora su muerte. Se estima que unas 100,000 personas se reunieron en Oslo para observar el cortejo fúnebre. Por otro lado, se ha descrito un “océano de flores” en la plaza del palacio real así como se observa la entrega de miles de cartas y dibujos, asimismo, cientos de noruegos han postergado voluntariamente la celebración de ceremonias privadas. El funeral de Estado está programado para el 9 de septiembre y se planea sepultar al rey en las inmediaciones del Mausoleo Real de la fortaleza de Akershus.
