Ajuste en Volkswagen obliga a reforzar competitividad industrial: CCE

El ajuste anunciado por Volkswagen de México en uno de los tres turnos de producción del segmento Tiguan-Jetta en su planta de Puebla encendió una nueva señal de alerta para el sector automotriz local, una industria que representa 43.4 por ciento del Producto Interno Bruto estatal y concentra 82.3 por ciento de las exportaciones de la entidad.

Ante este escenario, el Consejo Coordinador Empresarial de Puebla (CCE) llamó a convertir la coyuntura en un punto de inflexión para fortalecer la competitividad industrial, atraer inversión tecnológica y acelerar la reconversión del talento y de la cadena de proveeduría.

El organismo empresarial reconoció la relevancia de la decisión tomada por Volkswagen y advirtió que ocurre en un contexto de transformación y elevada competencia para la industria automotriz mundial, particularmente en Norteamérica.

Al mismo tiempo, expresó su solidaridad con los trabajadores y las familias que pudieran resultar afectadas por el ajuste, además de reconocer el valor del capital humano especializado que durante décadas ha contribuido al desarrollo de la industria automotriz y de su red de proveedores en Puebla.

Para el CCE, la modificación anunciada por la armadora alemana no debe observarse como un hecho aislado, sino como parte de los cambios que están redefiniendo el futuro productivo de la entidad y obligando a revisar las condiciones de competitividad del estado.

El organismo destacó que Puebla cuenta con una capacidad instalada para producir 622 mil 500 vehículos al año, volumen que la coloca en el tercer lugar nacional.

A este peso industrial se suma el crecimiento de la cadena de proveeduría. De acuerdo con los datos presentados por el Consejo, el empleo en el sector de autopartes aumentó 110.3 por ciento entre 2010 y 2024, mientras que las exportaciones de esta industria crecieron 719.9 por ciento durante el mismo periodo.

Pese a estos indicadores, el sector empresarial consideró que Puebla enfrenta el desafío de incrementar su competitividad, fortalecer sus capacidades productivas, generar mayor valor agregado e impulsar inversiones vinculadas con las nuevas tecnologías.

Por ello, el CCE propuso construir una agenda de competitividad de largo plazo entre empresas, cámaras empresariales, instituciones académicas, trabajadores y autoridades.

La estrategia, señaló, deberá enfocarse en la reconversión del talento especializado, el fortalecimiento de proveedores, la inversión tecnológica y el desarrollo de infraestructura estratégica.

El objetivo, indicó el organismo, es que Puebla pueda diversificar su economía y conservar su relevancia dentro de la movilidad y la manufactura del futuro, en momentos en que la industria automotriz enfrenta cambios tecnológicos y productivos a escala internacional.

Así, el ajuste de Volkswagen abre un nuevo debate sobre el futuro de uno de los sectores que durante décadas ha sido uno de los principales motores económicos de Puebla: cómo preservar su peso industrial mientras la producción automotriz mundial atraviesa una profunda transformación.

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