
Corría el año de 1994, la CTM siempre tenía en sus manos una de las dos senadurías que estaban en juego para las elecciones en Puebla, era una tradición del PRI entregarle esa “cuota” al sector obrero.
El todo poderoso líder de la FTP-CTM era Blas Chumacero Sánchez, abuelo del hoy coordinador del programa de obra comunitaria del gobierno del estado, Edgar Chumacero, exyerno de Blanca Alcalá.
Blas Chumacero nada más fue seis veces diputado federal por Puebla y dos veces senador de la República y líder de la FTP durante 45 años consecutivos, hasta 1996 cuando enfermó y fue sustituido por Adolfo García Camacho. El líder “obrero” siempre contó con el respaldo del también todo poderoso Fidel Velázquez, sempiterno líder de la CTM hasta su muerte en 1997.
En 1994, el primer lugar en la fórmula del PRI le correspondió a Melquiades Morales Flores (CNC sector campesino), quien en 1998 se convertiría en el candidato del tricolor a la gubernatura de Puebla.
En ese tiempo dos poderosos personajes se disputaban el puesto de la segunda fórmula, que como ya dije, le correspondía a la CTM.
Estos personajes que se disputaban el acompañar a Morales Flores en la fórmula, eran el líder del sindicato de trabajadores de CFE, Víctor Manuel Carreto Fernández de Lara y el millonario Raúl Pardo Villafaña, el constructor de todas las unidades del Infonavit en ese entonces.
Carreto nada más fue líder del sindicato de electricistas durante 40 años, mientras que Pardo era amigo “del Negro” Jesús Silva Herzog, secretario de Hacienda de López Portillo y un breve periodo de Miguel de la Madrid.
Carreto y Pardo se disputaban el ocupar la posición en el Senado de la República por la FTP-CTM y ninguno de los dos estaba dispuesto a ceder, los encontronazos se daban todos los días y don Fidel y don Blas ya estaban francamente enfadados con ellos y sus pleitos.
En ese escenario de polarización Fidel llamó a Blas Chumacero a la Ciudad de México y a los dos personajes en pugna para decidir quién se quedaba con la senaduría, como ninguno de los dos quiso ceder, Chumacero tomó entonces una “salomónica” decisión.
Fastidiado ya de ambos personajes, don Blas tomó la palabra y dijo: “Como no se ponen de acuerdo y yo me harto, ninguno de los dos va a ser”. Acto seguido tomó el teléfono y llamó a Crescenciano España Morales, un humilde líder del sindicato de trabajadores de industrias diversas de la CTM, originario de San Francisco Totimehuacán y quien vivía en ese lugar.
Vía telefónica, Blas Chumacero Sánchez notificó a España de su decisión y fue así como “Chanito” como lo llamaban a Crescenciano, se convirtió en el compañero de fórmula de Melquiades Morales al Senado de la República en 1994.
Cualquier semejanza con la realidad, es mera coincidencia.
La paciencia de Olivia. Esta semana la directora de la Lotería Nacional, Olivia Salomón Vivaldo, inició un carrusel de medios de comunicación tradicionales a nivel local, algo que no debe de pasar desapercibido, luego de que levantó la mano para participar en la contienda interna de Morena a la presidencia municipal de Puebla.
Olivia es una mujer sumamente inteligente e institucional, quien para “moverse” obviamente antes consultó a su jefa en la Ciudad de México, que no es otra que la presidenta Claudia Sheinbaum, y al líder local, el gobernador Alejandro Armenta, quien sin duda también le dio el visto bueno y hasta le puso su “mañanera” como escenario para destaparse.
Salomón, por supuesto que no se va a desbocar, es una mujer cautelosa, que sabe medir los tiempos y las circunstancias.
Sus entrevistas en medios locales ahí están, así como también una serie de videos en redes sociales con excelente producción, que sin duda dejan en claro que está dentro de la jugada.
No necesariamente necesita aparecer en las encuestas o ser medida, ella está ahí para lo que se ofrezca y todos los actores involucrados en el tema lo saben.
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