México y Puebla, con transformación demográfica histórica

-Puebla, para 2030, tendría cerca de un millón de adultos mayores de 60 años.

– Se proyectan 2 mil 100 millones de adultos mayores para 2050.

El envejecimiento de la población es una realidad y representa una de las mayores transformaciones sociales de la historia. En México hay más de 17 millones de personas mayores de 60 años, equivalentes al 12.8% de la población, proporción que podría alcanzar 25% o más para 2050. 

En el estado de Puebla, el proceso también avanza rápidamente: en 2020 se contabilizaron 745 mil 419 personas mayores de 60 años, el 11.3% de la población, y para 2030 podrían ser entre 900 mil y un millón.

Mercedes Paola Dehesa Isidoro, médica geriatra y profesora investigadora de la Facultad de Medicina de la UPAEP, advirtió que el país debe dejar de considerar el envejecimiento como un fenómeno lejano y comenzar a prepararse desde ahora. “No es un problema del futuro. Estamos viviendo la mayor transformación de la historia”, señaló, al destacar que el objetivo no debe ser solamente vivir más años, sino hacerlo con salud, autonomía, funcionalidad y dignidad.

A nivel mundial, el cambio también es acelerado. En 2023 había alrededor de mil 100 millones de personas mayores de 60 años; para 2030 se proyectan mil 400 millones y para 2050 alrededor de 2 mil 100 millones. Además, en 2050 las personas de 80 años o más llegarán a unos 426 millones, casi el triple que en 2020.

La especialista explicó que países como Japón, Suiza, España, Suecia, Noruega, Islandia y Singapur han avanzado más en la preparación para el envejecimiento mediante prevención, atención primaria, cuidados de larga duración, alimentación saludable, ejercicio, tecnología y políticas de participación social. México todavía no figura entre los países mejor preparados y enfrenta un rezago importante, particularmente en prevención, atención geriátrica y sistemas de cuidados.

En México, los desafíos se concentran también en enfermedades crónico-degenerativas, caídas, obesidad, desnutrición y pérdida de masa muscular. La polifarmacia, la falta de actividad física, los problemas de visión y audición y las condiciones inadecuadas de las viviendas incrementan el riesgo de dependencia.

A ello se suma la vulnerabilidad económica: 37.5% de las personas de 65 años o más se encontraba por debajo de la línea de pobreza por ingresos, mientras 46% presentaba rezago educativo, cerca de 21% carencia de acceso a seguridad social y 15% carencia de acceso a alimentación nutritiva, de acuerdo con los datos expuestos por la especialista.

En Puebla, el panorama es todavía más preocupante: casi 50% de las personas mayores de 65 años se encuentran en pobreza, mientras 62.4% de los mayores de 60 años son económicamente activos. Para la geriatra, trabajar durante la vejez debe ser una elección y no una obligación derivada de la falta de ingresos.

Dehesa Isidoro enfatizó que no existen suficientes médicos geriatras ni espacios hospitalarios para atender a los más de 17 millones de adultos mayores que existen en México. Aunque se han abierto nuevos espacios de formación, la cantidad de especialistas y plazas disponibles sigue siendo insuficiente ante la magnitud del fenómeno.

Puebla requiere fortalecer la detección temprana de fragilidad, sarcopenia y riesgo de caídas, integrar la atención geriátrica a los servicios de primer nivel y desarrollar programas comunitarios de fuerza, equilibrio, nutrición y actividad física. También hacen falta viviendas, banquetas y sistemas de transporte amigables con las personas mayores, además de políticas para apoyar y capacitar a quienes desempeñan labores de cuidado.

La especialista subrayó que la preparación debe comenzar mucho antes de los 60 años. La prevención desde la mediana edad, mediante ejercicio, alimentación adecuada, vacunación, cuidado de la salud mental, controles médicos y mantenimiento de la masa muscular, puede marcar la diferencia entre una vejez dependiente y una vejez funcional.

El reto, dijo, no corresponde únicamente al sector salud: involucra a las familias, autoridades, comunidades, sistemas educativos, economía, vivienda, transporte y seguridad social. En particular, llamó a fortalecer la cultura del cuidado y combatir el edadismo, así como evitar que las personas mayores sean excluidas de la vida social.

Finalmente, Mercedes Paola Dehesa llamó a cambiar la manera de entender el envejecimiento: “no se trata solamente de agregar años a la vida, sino vida, funcionalidad y dignidad a los años”. Advirtió que todavía existe oportunidad para actuar, pero no debe posponerse: México y Puebla tienen que prepararse ahora para una transformación demográfica que ya está ocurriendo.

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