El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de Puebla expresó su preocupación ante el deterioro estructural de las finanzas públicas y la desaceleración económica que enfrenta México, al advertir que el país requiere estabilidad macroeconómica, certidumbre jurídica y fortalecimiento institucional para aprovechar plenamente la oportunidad del nearshoring.
A través de un comunicado emitido este 25 de mayo, el organismo empresarial señaló que, aunque México mantiene fortalezas como una economía abierta y diversificada, liderazgo manufacturero e integración estratégica con Norteamérica, existen señales de alerta que ponen en riesgo el crecimiento sostenido del país.
El CCE indicó que el déficit fiscal federal alcanzó niveles cercanos al 5.7 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) durante 2024, mientras que la deuda pública se aproxima al 60 por ciento del PIB y podría rebasar ese umbral en 2026.
Asimismo, alertó sobre el incremento del gasto corriente y los apoyos fiscales destinados a Petróleos Mexicanos (Pemex), los cuales —aseguró— superan los 500 mil millones de pesos anuales sin reflejarse en mayores niveles de producción o eficiencia energética. Como consecuencia, apuntó que la inversión física federal cayó cerca de 28 por ciento entre 2024 y 2025 y actualmente representa apenas alrededor del 2 por ciento del PIB.
El organismo empresarial también manifestó preocupación por la desaceleración de la inversión pública y privada, atribuida a la incertidumbre regulatoria y económica, al considerar que sin inversión productiva no puede existir crecimiento sostenido ni generación de empleos formales.
En el posicionamiento, el CCE sostuvo que la economía mexicana enfrenta un “estancamiento estructural”, al señalar que el PIB per cápita permanece por debajo de los niveles registrados en 2018 y que el crecimiento promedio posterior a 2019 se redujo a aproximadamente 0.9 por ciento, frente al 2.6 por ciento observado previamente. Además, destacó que la informalidad laboral alcanza al 55 por ciento de la población ocupada.
Ante este escenario, el sector empresarial llamó a impulsar una agenda nacional orientada a recuperar la confianza, fortalecer el Estado de derecho, combatir la informalidad y acelerar la inversión estratégica en infraestructura, energía, innovación y formación de talento.
Finalmente, el CCE consideró que Puebla cuenta con capacidades industriales, académicas y empresariales para consolidarse como uno de los principales polos de desarrollo manufacturero y tecnológico de Norteamérica, siempre que exista coordinación entre gobierno, iniciativa privada y sociedad.
