
La exsecretaria general del PAN y diputada federal del albiazul, Genoveva Huerta Villegas, es la carta del CEN de Acción Nacional a la alcaldía de Puebla.
Nadie le regaló nada a Geno, ella se lo ganó a través de sus acciones al comportarse como verdadera oposición en la entidad y ser la única que se puso a recorrer desde hace tiempo la capital buscando apoyos ante un escenario adverso para su partido.
De todos es sabido las diferencias que he tenido con la exdirigente estatal del PAN y legisladora, pero debo reconocer que es quien ha hecho el mayor esfuerzo para hacerse de la candidatura y tratar de romper la hegemonía del Morena en la capital.
El tiempo parece haberle dado la madurez suficiente a la dos veces diputada federal del PAN, quien en el 2018 tomó las riendas de este partido un mes y 23 días antes de la muerte de Martha y Rafael.
Siendo presidenta del PAN Genoveva tuvo que hacer frente a la ausencia de estas dos figuras sobre las cuales giraban todas las acciones del estado y de su partido.
Por supuesto que no fue nada fácil para ella tomar las riendas de que en ese entonces era el partido hegemónico en Puebla, ni mucho menos, el tener que hacer frente en poco más de seis meses a una elección extraordinaria en donde tuvo que enfrentar a Miguel Barbosa y toda la fuerza del aparato estatal y federal.
Genoveva se confrontó con el Yunque y con el brazo político de esta organización, Eduardo Rivera Pérez, quien le arrebató a través de una red de alianzas, primero la candidatura a la presidencia municipal del PAN y luego el partido para dárselo a Augusta Valentina Díaz de Rivera, quien terminó de hundir al albiazul con sus pésimas decisiones y malos manejos de los recursos de Acción Nacional.
Hoy Genoveva se echa encima el reto de revivir a un panismo moribundo que heredó Mario Riestra y ella en Puebla capital, a través de la candidatura que busca abanderar en el 2027 que ya está a la vuelta de la esquina.
La empresa se ve sumamente complicada, pero no imposible como ya lo ha señalado en otras entregas.
La capital del estado desde 1995 a la fecha ha demostrado tener un comportamiento ambiguo en los temas electorales, en donde la alternancia se ha vuelto una constante.
Recientemente recordaba que la primera vez que Acción Nacional ganó la alcaldía de Puebla fue en 1983 de la mano del empresario Ricardo Villa Escalera, quien en ese entonces derrotó a Jorge Murad, el “delfín” del gobernador Guillermo Jiménez Morales, pero les fue arrebatado el triunfo por órdenes de Manuel Bartlett Díaz, entonces secretario de Gobernación federal, con lo que se inauguró la etapa de los llamados “fraudes patrióticos”.
En esa ocasión el PRI había perdido por los desatinos del entonces presidente López Portillo, quien después de un sexenio desastroso en todos los ámbitos, selló su obra con la nacionalización de la banca.
En 1995, el también empresario Gabriel Hinojosa Rivero fue el primer alcalde de oposición en Puebla, al ganar el 2 de noviembre de ese año la elección a alcalde en la capital e imponerse sobre el priista Germán Sierra Sánchez (uno de los cachorros de la revolución), el ser nieto del general Rodolfo Sánchez Taboada, fundador del PRI, dos veces gobernador del territorio de Baja California y hombre cercano a los presidentes de la República.
Acción Nacional perdió la alcaldía de Puebla en 1998 con el priista Mario Marín para recuperarla en 2001 con Luis Paredes, volverla a perder en 2004 con Enrique Doger, recuperarla en 2010 con Lalo Rivera y perderla luego con la morenista Claudia Rivera en 2018 y recuperarla en 2021 otra vez de la mano de Rivera Pérez.
La capital tiene un comportamiento electoral variable y eso es lo que espera Geno que opere a su favor en este 2027, amén de la pugna que existe entre el gobernador Armenta y el alcalde Chedraui.
Huerta Villegas va contra corriente, sin embargo, puede tener una oportunidad si despierta a ese 33 por ciento de indecisos, muchos de los cuales son voto antimorena.
