Muchos gallos, pocas ideas

Por Manuel CARMONA

Hay procesos políticos que comienzan con una competencia de ideas. Otros, con una competencia de ocurrencias.

Lo que está sucediendo en Morena rumbo a la presidencia municipal de Puebla empieza a parecerse peligrosamente a lo segundo.

Cada semana aparece un nuevo aspirante. La lista crece con una velocidad que ya no provoca expectativa, sino desconcierto. El más reciente en incorporarse al desfile es el abogado Eurípides Flores Pacheco, titular de la unidad de asuntos jurídicos de la SEP, quien se suma a una relación de nombres que parece no tener punto final.

A este ritmo, Morena corre el riesgo de convertir la definición de su candidatura, no en un proceso interno, sino en una verdadera pachanga, para seleccionar a quien gobernará una de las ciudades más complejas del país.

El problema, sin embargo, no son los aspirantes.

El problema es la ausencia del debate.

Mientras unos presumen cercanía con determinados liderazgos y otros exhiben fotografías o reuniones, nadie parece explicar cómo pretende enfrentar los desafíos cotidianos de una ciudad que dejó de ser una capital provinciana para convertirse en una auténtica megalópolis.

¿Quién ha presentado una estrategia seria para combatir la inseguridad que mantiene en alerta a miles de familias poblanas?

¿Quién ha explicado cómo resolver el deterioro de las vialidades que convierten cada temporada de lluvias en un catálogo de baches?

¿Quién ha hablado del colapso de una infraestructura hidráulica que año tras año deja calles inundadas, viviendas afectadas y ciudadanos atrapados bajo el mismo argumento de siempre: la lluvia fue atípica o extraordinaria?

El debate público parece reducido a una pregunta irrelevante: quién será el próximo candidato?

La pregunta verdaderamente importante sigue sin aparecer.

¿Para qué quiere gobernar?

Porque una candidatura no debería ser una recompensa por la lealtad o un trofeo dentro de las disputas internas de un partido.

Debería ser la presentación de un proyecto para resolver problemas concretos.

Puebla no necesita más aspirantes.

Necesita diagnósticos.

Necesita propuestas.

Necesita gobernantes que conozcan la ciudad más allá del templete y de la fotografía de campaña.

Quizá alguien debería recordar que las candidaturas se agotan el día de la elección.

Los problemas de la ciudad comienzan al día siguiente.

Y esos, hasta ahora, curiosamente nadie parece dispuesto a discutir.

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