Por Manuel CARMONA
La sucesión municipal de Puebla comienza a ofrecer señales interesantes. Y aunque en Morena todavía hay varios aspirantes disputándose la candidatura, mientras en el PAN abundan los interesados, hay dos nombres que empiezan a concentrar la atención: Olivia Salomón y Genoveva Huerta.
En Morena, la competencia parece una auténtica feria de aspiraciones. Pepe Chedraui, Gaby Sánchez, Claudia Rivera, Alejandro Carvajal y otros perfiles buscan hacerse de la coordinación municipal. Sin embargo, alrededor de Olivia Salomón se ha generado una expectativa distinta.
No se registró en la primera etapa. No hizo campaña anticipada. Pero declaró que quiere participar y dejó abierta la puerta a nuevos acuerdos. Andrés Villegas incluso planteó buscar un mecanismo para incorporarla a las mediciones. Curiosa manera de entrar a una carrera: no aparecer en la lista inicial, pero ya está en la conversación política.
¿Casualidad? En política, las casualidades suelen tener demasiados interlocutores.
En el PAN, el escenario también comienza a tomar forma. Genoveva Huerta anunció su intención de buscar la candidatura y solicitó licencia a la Secretaría General del partido. Su trayectoria partidista y legislativa la colocan en el centro de la discusión interna.
Por supuesto, hay otros aspirantes y todavía faltan acuerdos, convocatorias y decisiones partidistas.
Pero hay una hipótesis que merece atención: OLIVIA POR MORENA Y GENOVEVA POR EL PAN.
¿Está tomada ya la decisión en Palacio Nacional? No hay elementos públicos suficientes para confirmarlo. Sin embargo, las señales políticas, los respaldos y los movimientos internos hacen pensar que así es.
Lo interesante será observar si los procesos internos terminan confirmando lo que algunos comienzan a anticipar.
Porque mientras unos siguen haciendo cuentas, midiendo encuestas y gastando suela en los cruceros, quizá las decisiones importantes se estén tomando en otra parte.
Si Olivia Salomón y Genoveva Huerta terminan protagonizando la contienda, muchos aspirantes descubrirán demasiado tarde que llevaban meses compitiendo por una candidatura, cuya verdadera disputa nunca estuvo donde ellos creían.
En política, las sorpresas no siempre se anuncian. A veces simplemente SE NOTIFICAN.