
Ni duda cabe, ante la falta de oposición en el país y en el estado, los morenistas saben que la verdadera lucha se da al interior de este instituto político y que los ganadores prácticamente tendrán, si bien no un día de campo en la elección constitucional, sí muchas posibilidades de alzarse con el triunfo en el 2027.
El principal grupo al interior de Morena es el “armentismo” que encabeza el gobernador del estado, quien se impuso en la contienda interna a Nacho Mier, hoy coordinador de los senadores de Morena.
Pero a la par del “armentismo”, también existen otros grupos políticos al interior de Morena que cohabitan con el hegemónico, como es el “salmonismo” cuyo principal representante es el exgobernador y actual director del Instituto Nacional de Migración, Sergio Salomón, el “pepismo”, una escisión del “salmonismo” y que tiene como su principal representante al alcalde de Puebla, Pepe Chedraui, quien si bien no ha roto con su amigo Sergio, ya trabaja cada uno por su lado en este momento.
A estos grupos hegemónicos también hay que sumar a otras corrientes como la “nachista”, cuya cabeza es el líder de los senadores de Morena, Ignacio Mier, los “barbosistas”, bastante disminuidos, pero aún con algo de fuerza reunidos en torno a la viuda del exmandatario, la diputada federal Rosario Orozco Caballero, y la “claudista”, con también ya muy pocos leales, pero que buscan hacerse de posiciones para el 2027, su líder es la actual diputada federal Claudia Rivera.
Todos estos grupos cohabitan como ya lo señalé al interior de Morena, además de otras expresiones menores y mantienen una “pugna” interna, por la supremacía de su partido y el tener las mejores posiciones rumbo al 2027.
El golpeteo entre expresiones es hasta cierto punto natural, ya que la conformación de los grupos, ciertamente es heterogénea y con muchas particularidades, pero lo que realmente debe preocupar al gobernador Armenta, es lo que ocurre al interior de su propia corriente política, en donde el “fuego amigo” está desatado y pone en riesgo la supremacía que alcanzaron todos estos personajes en el 2024.
El propio gobernador Armenta debe recordar que la pugna interna fue el origen de la derrota del entonces secretario de Desarrollo Social y “delfín” del gobernador Marín, Javier López Zavala, hoy preso en el penal del altiplano.
La antipatía que Javier generó al interior de la “burbuja marinista” controlada por los hermanos de vida del gobernador (Mario Montero y Valentín Meneses) generó una pugna interna con Zavala, la cual se agravó tras su nominación como candidato a la gubernatura de Puebla.
La división interna del marinismo, sumada a la pugna con el resto de las corrientes del entonces PRI en el 2010 (melquiadismo, dogerismo y blanquismo), provocó la derrota de Javier, así como la caída y desaparición del PRI en Puebla.
El éxodo del marinismo duró justamente 14 años, menos que no fueron los 40 que vivió el pueblo judío luego de salir de Egipto y viajar a la tierra prometida.
Todo esto viene a colación por la pugna interna que hoy vive el grupo en el poder, el cual no solo tiene que luchar contra el resto de las corrientes “morenistas”, sino contra ellos mismos y esto comienza a vulnerar a la otrora poderosa maquinaria que ganó la contienda en el 2024, así como la constitucional.
Esa es la verdadera y real amenaza que comienza a sufrir el grupo hegemónico, el cual se comienza a fragmentar, producto de las ambiciones internas, aderezadas por la posible nominación de alguna de estas piezas a la alcaldía de Puebla.
Los “armentistas” en su búsqueda de la nominación ya comenzaron a darse con todo, exhibiéndose así mismos, lo cual los debilita frente a las otras corrientes, sin entender que los únicos que van a perder, si es que el gobernador no pone orden, serán ellos.
Moreno Valle en el 2013 dejó correr a sus piezas, a Fernando Manzanilla, Jorge Aguilar Chedraui y hasta cierto punto al entonces líder del Congreso local Mario Riestra, pero siempre protegió a su verdadera pieza Tony Gali y mucho más a la más valiosa, Martha Erika Alonso, la verdadera heredera del poder.
Manzanilla, Aguilar Chedraui y Riestra comenzaron una lucha interna que estuvo a punto de poner en riesgo al mismo grupo, hasta que Moreno Valle dio un “manotazo” en la mesa y llenó de espectaculares Puebla capital con su figura y la de Tony Gali para dejar en claro por dónde iban las cosas.
El gobernador aún está a tiempo de dar ese “manotazo” o como dijera el clásico, al menos así me lo parece.