Un ambiente de tensión en la BUAP

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La rectora de la máxima casa de estudios en el estado, Lilia Cedillo Ramírez, no va a llegar en su mejor momento a su primer informe de labores, correspondiente a su segundo periodo de gestión al frente de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).

Hace unos días, la rectora recibió el reporte de las observaciones realizadas por la Auditoría Superior del Estado (ASE), respecto a las inspecciones forenses que realizó este organismo. Es la fecha en que las carpetas permanecen ahí y no ha habido respuesta por parte de las autoridades universitarias.

Pareciera que no les importa el tema o que simplemente no hay interés por contestar a las puntualizaciones hechas por este órgano técnico.

La universidad ha perdido esa dinámica y esa capacidad de interacción que sí tuvo la rectora durante sus primeros cuatro años al frente de la máxima casa de estudios.

Su trabajo y eficiencia levantaron la imagen de la BUAP, luego de los 8 años de Alfonso Esparza Ortiz, el “tío Poncho”, caracterizado por sus excesos, el uso de los recursos de la universidad en su beneficio y de su familia, amén de contribuir a un clima de inestabilidad por su pugna con el fallecido gobernador, Miguel Barbosa, quien estuvo a punto de meterlo a la cárcel.

Cedillo tomó las riendas de la universidad y cambió la imagen de la casa de estudios, la cual se había desgastado tras los proyectos políticos de Enrique Agüera y los excesos de Esparza. Sus cuatro primeros años fueron muy buenos, salvo al final, cuando se detonó la inconformidad de los estudiantes de la facultad de medicina, mismos que derivaron en un paro estudiantil que creció hasta alcanzar varias facultades.

La intervención oportuna de las autoridades y de sus operadores detuvo las muestras de inconformidad y le permitió a la rectora llegar a la reelección, la cual se complicó por la presencia del doctor César Cansino, quien jaló a una buena parte del voto universitario. Aun así, los votos de las unidades académicas fueron suficientes para que la rectora pudiera obtener un segundo periodo al frente de la máxima casa de estudios.

Sin embargo, en este primer año las cosas han cambiado. La rectora luce aislada, lejos de los medios, lejos de los eventos, lejos de la gente, lejos de la comunidad universitaria.

El problema se agudizó aún más luego de la salida de Jorge David Cortés del área de comunicación. El funcionario universitario dejó un vacío que no han podido llenar y eso pesa mucho para las relaciones públicas de la propia rectora, que si algo tuvo en su primera gestión fue acercamiento con los medios.

La BUAP necesita comunicar, pero también necesita salir y estar presente. Las ausencias pesan y más ahora que se cumple el primer año de la gestión de Cedillo Ramírez al frente de la máxima casa de estudios en el estado.

Slim, veni, vidi vici. El empresario Carlos Slim Helú luce pleno a sus 86 años.

Así se vio ayer durante su visita a Puebla para anunciar la inversión que su empresa principal, el grupo Carso, realizará para recuperar la zona del Paseo de San Francisco.

Cerca de 4 mil millones de pesos se llevará el proyecto, incluida la compra de los predios de este lugar y el desarrollo comercial y de vivienda que se llevará a cabo en este sitio.

Más de 700 viviendas se van a construir en este lugar, todas interconectadas, para tratar de arraigar a la gente para que realice todas sus actividades en este punto de Puebla.

Slim se dio el lujo de bromear y de enseñar que es dueño de un humor sensacional, entre irónico y bromista lo que lo hace simple y sencillamente encantador.

Algunas obras de este plan ya están en proceso y las otras arrancarán en cuanto se tengan listas las licencias de construcción y los permisos del INAH.

A pregunta expresa, Slim aseguró que su inversión continuará pase lo que pase en el 2027. 

Esto para mí es una muestra de que confía ampliamente en el triunfo de su pariente político.

riva_leo@hotmail.com

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