El pensamiento crítico y las capacidades humanas, claves para aprovechar la inteligencia artificial

–        La IA, «copiloto» que amplía las capacidades humanas, no sustituye el conocimiento.

–        Debe usarse con responsabilidad, prohibirla sería un error: Alejandro Jarero, profesor de la UPAEP.

La inteligencia artificial (IA) es una de las herramientas tecnológicas con mayor potencial para transformar la educación, la investigación y el ámbito profesional; sin embargo, su verdadero valor depende del criterio con el que las personas la utilicen, consideró Alejandro Jarero Mora, profesor de la Facultad de Tecnologías de Información y Ciencia de Datos de la UPAEP

Al analizar las ventajas y desventajas del uso de esta herramienta, el académico explicó que actualmente el principal desafío ya no es acceder a la información, sino distinguir cuál es confiable.

Para el profesor del Decanato de Ingenierías de la UPAEP, la IA debe entenderse como un «copiloto» que amplía las capacidades humanas y no como un sustituto del conocimiento. Señaló que esta tecnología puede multiplicar el potencial de estudiantes, investigadores y profesionistas, siempre que exista una sólida preparación y criterio para utilizarla de forma ética y responsable.

Puntualizó que, en el ámbito educativo, prohibir el uso de la IA en las universidades sería un error. En cambio, consideró que la responsabilidad de las instituciones y de los docentes consiste en enseñar a los estudiantes a emplearla correctamente, identificar sus alcances y limitaciones, validar la información que genera y desarrollar propuestas propias. «Nuestro factor es cómo guiar correctamente al estudiante para que haga un buen uso de la tecnología», sostuvo.

Asimismo, señaló que una regulación efectiva de la IA debe partir del fortalecimiento del pensamiento crítico y de criterios éticos que permitan decidir cuándo y cómo utilizar estas herramientas, más que de prohibiciones generales. Añadió que padres de familia, docentes y formadores tienen la responsabilidad de acompañar a niños y jóvenes en el uso responsable de estas tecnologías y de compartir el conocimiento necesario para evitar un uso inadecuado.

Entre los principales retos para las universidades, destacó la necesidad de enseñar a los estudiantes a verificar la información que produce la IA, debido a que estos sistemas pueden generar respuestas incorrectas o «alucinaciones». Por ello, insistió en que todo contenido debe ser revisado, comprendido y contrastado antes de utilizarse en trabajos académicos o profesionales.

El factor humano, dijo, es indispensable para validar los datos, tomar decisiones y ejercer un juicio crítico frente a los contenidos que generan las plataformas de IA. 

Añadió que la alfabetización digital ha evolucionado e implica el dominio de herramientas tecnológicas, la capacidad de evaluar la información, proteger los datos personales y utilizar la IA de manera responsable.

Entre las principales ventajas de la IA, destacó Jarero, está la democratización del conocimiento, al facilitar el acceso a información especializada y potenciar habilidades mediante la generación de textos, imágenes, audios, programación y prototipos. 

En el uso de la IA, dijo, es primordial saber dar instrucciones precisas para obtener mejores resultados, lo que convierte a la denominada ingeniería de prompts en una competencia cada vez más relevante.

No obstante, advirtió que el crecimiento de estas herramientas también plantea riesgos importantes, como la concentración de grandes volúmenes de información en manos de unas cuantas empresas tecnológicas, así como la necesidad de ser cautelosos con los datos que se comparten, ya que éstos pueden utilizarse para entrenar nuevos modelos de IA. 

«Debemos ser mesurados y mantener un pensamiento crítico bien formado para decidir qué información compartir y cuáles son los riesgos que ello implica», enfatizó.

Jarero Mora, alertó sobre la dependencia tecnológica que puede generarse cuando las personas delegan excesivamente sus procesos cognitivos a la IA. 

Explicó que tareas como redactar documentos, planear rutas o resolver problemas de manera automática pueden disminuir el ejercicio de habilidades intelectuales y afectar procesos relacionados con la memoria, el análisis y la creatividad si se utilizan sin reflexión.

En contraste, destacó que la IA ha acelerado avances científicos de gran impacto, particularmente en la medicina, donde contribuye al análisis de proteínas, al desarrollo de nuevos fármacos y a la detección temprana de enfermedades mediante el procesamiento de imágenes médicas, siempre bajo la supervisión y validación de especialistas.

Finalmente, Alejandro Jarero invitó a ver la IA como una tecnología comparable a otras innovaciones que han transformado la historia, como la electricidad o el internet. Afirmó que, al igual que esas herramientas, su impacto dependerá del uso que las personas hagan de ella. «Vayamos entendiéndola, adoptándola y compartiendo ese conocimiento para que se convierta en una herramienta que nos permita ser mejores en nuestro día a día», concluyó.

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