Víctor Sánchez Espinosa destaca el ejemplo de fe y santidad durante la celebración de Todos los Santos

Jorge Barrientos 

Foto: Es Imagen 

El administrador apostólico de Puebla recordó que esta solemnidad honra tanto a los santos reconocidos por la Iglesia católica como a hombres y mujeres anónimos que alcanzaron la presencia de Dios.

En el marco de la Solemnidad de Todos los Santos, que se conmemora este 1 de noviembre, el administrador apostólico de la Arquidiócesis de Puebla, monseñor Víctor Sánchez Espinosa, destacó el significado de esta celebración para la Iglesia católica, al recordar a hombres y mujeres que, a través de su vida y sus acciones, hicieron del Evangelio una guía para alcanzar la plenitud junto a Dios.

Con motivo de esta fecha, el prelado señaló que la Iglesia dedica esta solemnidad a contemplar la obra de la gracia divina en todas aquellas personas que, a lo largo de la historia, vivieron conforme a las enseñanzas de Jesucristo y alcanzaron la santidad.

En su mensaje, explicó que esta celebración no se limita a honrar a quienes han sido canonizados y reconocidos oficialmente por la Iglesia, sino que también incluye a miles de personas cuyos nombres no forman parte de los altares, pero que, por su testimonio de vida y su fe, gozan de la presencia de Dios.

“La Solemnidad de Todos los Santos es una celebración en la que la Iglesia contempla la obra de la gracia de Dios en hombres y mujeres que, a lo largo de la historia, vivieron el Evangelio y alcanzaron la plenitud de la vida junto a Él”, expresó.

Monseñor Víctor Sánchez Espinosa subrayó que esta conmemoración también permite reconocer a quienes, sin recibir un reconocimiento público o religioso, llevaron una vida de acuerdo con los principios del Evangelio.

“En este día, la Iglesia honra tanto a los santos reconocidos oficialmente como a tantos otros que, aunque sus nombres permanezcan desconocidos, gozan de la presencia de Dios”, puntualizó.

La celebración de Todos los Santos forma parte del calendario litúrgico de la Iglesia católica y se realiza cada 1 de noviembre, como una jornada dedicada a recordar a quienes alcanzaron la santidad, tanto a través de su reconocimiento oficial como mediante una vida de fe cuyo testimonio permanece en el anonimato.

Esta solemnidad también se distingue de la conmemoración de los Fieles Difuntos, que tiene lugar el 2 de noviembre, fecha en la que la Iglesia recuerda y ora por quienes han fallecido.

De esta manera, la Iglesia católica invita a los creyentes a reflexionar sobre el significado de la santidad y el ejemplo de quienes hicieron del Evangelio una forma de vida, en una celebración que reconoce que la fe y la gracia de Dios han acompañado a hombres y mujeres de distintas épocas y circunstancias.

Te puede interesar