¿A qué regresó Gali?

Por Manuel CARMONA

Foto: Es Imagen

Puebla llevaba varios meses ofreciendo un espectáculo político bastante predecible: los mismos nombres, las mismas aspiraciones, las mismas fotografías y, sobre todo, la misma sensación de que el proceso rumbo al 2027 necesitaba urgentemente algo de emoción.

Y entonces apareció Tony Gali.

Después de casi ocho años alejado de la actividad partidista, el exalcalde y exgobernador reapareció en el tablero político, ahora con camiseta naranja y como delegado de Movimiento Ciudadano en Puebla. Bastaron unas fotografías para que la política poblana comenzara a producir especulaciones a velocidad industrial.

¿Para qué regresó?

Esa es la pregunta que nadie parece poder responder todavía con absoluta certeza.

El propio Gali se encargó de ponerle freno a la especulación más obvia: aseguró que no buscará nuevamente la presidencia municipal porque, sencillamente, ya fue alcalde. Su objetivo declarado es ayudar a construir y fortalecer a Movimiento Ciudadano en los 217 municipios del estado.

Pero en política hay una regla bastante conocida: LAS EXPLICACIONES OFICIALES NO SIEMPRE TRAEN CONSEGUIDA LA VERDAD, sino solo son una versión de la realidad.

Porque una cosa es decir no querer una candidatura y otra muy distinta es regresar a la política precisamente cuando comienza a calentarse el proceso electoral de 2027. Y una cosa es aceptar un cargo partidista y otra es convertirse, de pronto, en uno de los personajes con mayor experiencia y conocimiento de la política poblana dentro de una oposición que no precisamente atraviesa por su época de mayor esplendor.

Ahí está el verdadero significado de su regreso.

Gali no necesita ser candidato para modificar el tablero.

Su sola presencia altera los cálculos, despierta viejos recuerdos, reactiva relaciones políticas y obliga a otros actores a preguntarse qué pretende realmente Movimiento Ciudadano con una incorporación de este tamaño.

Mientras tanto, los partidos de oposición tendrán que decidir si observan el fenómeno desde la barrera o entienden que algo está cambiando.

Por ahora, sería prematuro afirmar que Gali regresó para disputar una candidatura. Él mismo lo niega.

Pero por otra parte, también parece muy evidente que GALI REGRESÓ A JUGAR.

Y cuando un político con experiencia, reconocimiento y pasado electoral vuelve al tablero, aunque diga que solamente viene a organizar las piezas, todos comienzan a preguntarse qué partida piensa jugar.

El proceso poblano, que empezaba a parecer una repetición de sí mismo, acaba de recibir una dosis inesperada de incertidumbre.

Y eso, en política, no es poca cosa.

De momento no sabemos si Tony Gali venga o no, por la alcaldía.

Pero su regreso ya consiguió algo que parece bastante bueno, PONERLE SABOR A LA ELECCIÓN…

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