
¿A quién le conviene presentar al gobernador Alejandro Armenta como un mandatario débil? ¿Quién o quienes buscan a toda costa confrontarlo con la presidenta Claudia Sheinbaum? ¿Quién o quiénes esparcen rumores? ¿Quién o quiénes realmente operan las granjas de bots con las cuales se ataca al mandatario y a su administración?
Seamos sinceros, no es la oposición la que tiene la capacidad para hacer esto e incluso mover medios para dejar correr versiones periodísticas en contra del mandatario.
La oposición tal vez quisiera, pero no tiene ni los recursos, ni la capacidad para poder operar este tipo de asuntos, rumores, granjas de bots y mover medios para difundir noticias falsas. Se trata de “fuego amigo”, ese mismo que ocasiona las divisiones y origina pugnas internas que solo llevan al desplome y destrucción de proyectos políticos.
Mientras más se acerque el momento de las decisiones en Morena, más va a arreciar el fuego amigo en contra de la administración armentista, que ciertamente ha cometido sus propios errores, cosa que también hay que decir, sin embargo, son los propios correligionarios del mandatario, los interesados en descarrilar su proyecto político.
“Homo, homini lupus”, el hombre es el lobo del hombre y en Morena ya se aplica esta máxima a la cual hace referencia el politólogo Hobbes en su Leviatán, pero cuyo origen se remonta al comediógrafo romano Plauto.
El peor enemigo de Morena es la propia Morena, así como también el propio enemigo del PRI en su momento fue el propio PRI y del PAN fue el PAN.
Lo que estamos viendo en Puebla, para desgracia de los que vivimos en esta entidad, la cual lleva ya una década de inestabilidad política por la muerte de dos gobernadores y un periodo de un mandatario de un año y 8 meses, es sin duda la lucha adelantada por la sucesión del 2030, misma que se da por la conformación de los grupos de poder al interior del partido hegemónico en la entidad, todos anteriormente priistas.
La muerte de Martha Erika Alonso, sin duda, cambió la historia política de Puebla, así como también la de Miguel Barbosa, de tal forma que actualmente Puebla cuenta con el grupo “armentista” el cual detenta el poder pero con diferentes contrapesos nacionales muy importantes como el “salomonismo” que encabeza el exmandatario Sergio Salomón, el “pepismo”, una ramificación del “salomonismo” que encabeza el alcalde capitalino, Pepe Chedraui y el “nachismo” que encabeza el líder del Senado de la República y primo del gobernador, Ignacio (Nacho) Mier.
Estos cuatro grupos convergen en la entidad y luchan por la hegemonía y los puestos de elección popular, sabedores de que el 2027 es la antesala de lo que va a ocurrir en el 2030.
El gobernador Armenta busca colocar a una de sus piezas en la lucha por la sucesión gubernamental, a través de la joya de la corona, la candidatura de Morena a la alcaldía de Puebla, misma que da exposición mediática y maneja recursos por la nada despreciable cifra anual de más de 7 mil millones de pesos.
El presidente municipal de la capital, Pepe Chedraui, es el mejor publirrelacionista que existe en el país y tiene alianzas político-económicas al más alto nivel, basta con señalar que es familiar político del empresario más rico de México y consentido de la 4T, Carlos Slim.
Los otros dos personajes en pugna, Sergio Salomón Céspedes Peregrina, comisionado del Instituto Nacional de Migración, y Nacho Mier, líder de los senadores de Morena, tienen pase directo a la final, merced de sus encomiendas nacionales.
No hay que darle más vueltas, lo que estamos viendo y viviendo en Puebla en materia política es la lucha por el poder entre estos grupos, que se las saben de todas, todas en el arte de la guerra.
La oposición, como dije al inicio de esta entrega, no tiene prácticamente nada que hacer. Todo lo que veremos y de lo que daremos cuenta de aquí a las elecciones de junio del próximo año es la lucha entre estos cuatro poderosos personajes y su red de alianzas. Los juegos del hambre están en marcha.
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