Ricardo Morales
En Puebla seguramente muy poca gente recuerda al cura Gonzalo Hallo del Salto de origen ecuatoriano, pero este sacerdote dejó huella en la sierra Negra de Puebla, principalmente en la junta auxiliar de Azumbilla, en donde tenía su base principal de operaciones.
A finales de los ochentas y principios de los noventas, Hallo del Salto era identificado en la región, como uno de los principales propagadores de la “teología de la liberación”, la cual era combatida por la iglesia católica y especialmente por el entonces obispo de Tehuacán, Norberto Rivera Carrera, quien incluso ordenó el cierre del seminario que se ubicaba en ese municipio, en donde según el prelado se enseñaba esa teoría prohibida, la llamada “iglesia de los pobres”.
Azumbilla es junta auxiliar del municipio de Nicolás Bravo, enclavado en la sierra Negra de Puebla, cerca también de la principal ciudad de la región que es Tehuacán, el segundo centro urbano y económico en el estado de Puebla y en donde ejercía una notable influencia la poderosa empresaria, Socorro Romero, protectora del obispo Rivera e impulsora de su carrera eclesiástica.
Gonzalo Hallo del Salto (también mencionado como Marcos Gonzalo Hallo del Salto o P. Lic. Gonzalo Hallo del Salto) fue un sacerdote católico de origen ecuatoriano que dedicó gran parte de su vida a las comunidades de Azumbilla (junta auxiliar del municipio de Nicolás Bravo, Puebla) y San Pedro Chapulco, en la Diócesis de Tehuacán. Llegó a la región el 12 de octubre de 1969 y se convirtió en una figura muy querida por los habitantes locales por su labor pastoral, social y comunitaria, aunque también fue protagonista de un fuerte conflicto eclesiástico en los años noventa.
Hallo falleció el 19 de febrero de 2022 (sábado por la mañana) por complicaciones de salud (algunos reportes mencionan COVID-19). Su muerte generó gran conmoción en la zona. Sus restos fueron velados en Chapulco con una misa, luego hubo una caravana por las calles principales de esta población con una eucaristía en su honor, y finalmente fue sepultado en la parroquia de esta misma junta auxiliar.
La Diócesis de Tehuacán emitió condolencias y pidió oraciones por su eterno descanso.
Transformó Azumbilla y Chapulco
Llegó como presbítero en 1969 y atendió varias comunidades: San Felipe Maderas, La Asunción, Azumbilla y San Pedro Chapulco. Se destacó por su cercanía con la gente, su carisma y su enfoque en ayudar al prójimo, lo que lo convirtió en un líder comunitario muy querido.
Principales aportes en Azumbilla:
• Reconstrucción de la parroquia: Dirigió la construcción (o reconstrucción) de la iglesia parroquial a partir de 1970. La obra se completó el 11 de diciembre de 1976, después de que un sismo el 28 de agosto de 1973 destruyera por completo el templo anterior.
• Realizó pinturas en el interior del recinto sagrado.
• Fundó la primera estudiantina (grupo musical estudiantil) del pueblo.
• Creó un equipo deportivo.
• Llevó a cabo numerosas acciones sociales y comunitarias que beneficiaron a los habitantes.
Como legado tangible, se inauguró una biblioteca pública con su nombre (“P. Lic. Gonzalo Hallo del Salto”) en la comunidad (calle 28 de febrero, Centro, Nicolás Bravo, Puebla). Cuenta con ludoteca y un acervo de alrededor de 3.000 libros (literatura infantil y juvenil, arte, historia, etc.). Fue incorporada a la Red Estatal y Nacional de Bibliotecas Públicas.
Hallo
escribió el libro “Vivo en Monte Carmelo”, con reflexiones espirituales (incluyendo frases sobre su deseo de ser recordado por las horas ante el Sagrario).
El conflicto con Norberto Rivera Carrera
Su cercanía con el primer obispo de Tehuacán, Rafael Ayala y Ayala, lo llevó a manejar incluso las finanzas de la diócesis. Al llegar Norberto Rivera Carrera (luego arzobispo primado de México) como obispo, surgieron fuertes desencuentros.
En 1994, Rivera ordenó su cambio de parroquia. Hallo del Salto se negó a acatar la orden y se declaró en rebeldía, anunciando que se quedaría en Chapulco.
Esto generó divisiones entre los fieles y tensiones en la comunidad, de tal forma que, en junio de 1994, mientras regresaba de una celebración acompañado de la estudiantina en un autobús, fue interceptado por elementos de la Policía Judicial. Lo detuvieron y lo deportaron a Ecuador por supuestos problemas migratorios (se le acusó falsamente, según sus seguidores, de organizar una guerrilla). El entonces gobernador, Manuel Bartlett, fue el artífice de la deportación del cura ecuatoriano.
El secuestro y deportación de Hallo del Salto originó malestar. Hubo protestas locales,bloqueos de carretera, retención de policías y reporteros. Fue un episodio que sus seguidores atribuyeron a presiones del obispo Rivera (con apoyo del gobierno de Carlos Salinas de Gortari)y operado por Bartlett.
El cura rebelde
regresó clandestinamente a la región a principios de 1995 (unos 9 meses después) y continuó vinculado a las comunidades, aunque ya no como párroco titular oficial.
Algunos reportes indican que fue excomulgado (según versiones enviadas al Vaticano), pero la Diócesis de Tehuacán lo despidió con condolencias oficiales en 2022. Según reportajes de La Jornada de Oriente, Hallo del Salto preparaba un libro o manuscrito con “verdades inconfesables” sobre supuestos temas económicos oscuros de Rivera Carrera durante su paso por Tehuacán. No se publicó y él se llevó esos secretos a la tumba.
Hallo del Salto perdonó públicamente a Rivera, pero consideraba necesario revelar “las atrocidades”. Era descrito como delgado, de baja estatura, con apariencia frágil, pero bravo, rebelde y con gran carisma que le ganó el amor incondicional de la gente de Azumbilla y Chapulco.
En resumen, Gonzalo Hallo del Salto fue un sacerdote ecuatoriano que dejó una huella profunda en Azumbilla y Chapulco a través de la reconstrucción de la iglesia, iniciativas culturales y sociales, y su defensa de las comunidades frente a las autoridades eclesiásticas. Su legado permanece vivo en la biblioteca que lleva su nombre y en el cariño de los habitantes, quienes lo despidieron con una multitudinaria y emotiva despedida en 2022.
La leyenda de Hallo del Salto sigue viva en la región de la sierra Negra de Puebla. Algunos lo vinculan directamente con el obispo de San Cristóbal las Casas, Samuel Ruiz y aseguran que era uno de los precursores del levantamiento zapatista en Chiapas el 1 de enero de 1994.
Otros señalan que preparaba una guerrilla para operar un levantamiento armado en la sierra Negra de Puebla, en donde se llegaron a detectar células del Ejército Popular Revolucionario (EPR), lo cierto es que muchos aseguran que el fantasma de Hallo aún se pasea por los bosques y veredas de Azumbilla y Chapulco.
