Poco más de 3 mil jinetes encabeza el gobernador Alejandro Armenta en una histórica cabalgata.
Entregan el nuevo Estadio «Ajolotes», obra récord que marca la diferencia en infraestructura y beneficio social para la comunidad.
Aroma a barbacoa, sabor a pulque, la alegre carrera de burros y gran ambiente popular marcaron un fin de semana inolvidable.






CHIGNAHUAPAN, PUE. — En un fin de semana profundamente emotivo, lleno de identidad, orgullo y convivencia familiar, Chignahuapan vivió el gran cierre de sus Fiestas Patronales, consolidando un festejo que no solo honró sus raíces, sino que reafirmó el compromiso de transformar y devolverle el esplendor al municipio de la mano de su gente.
Uno de los momentos más emblemáticos de esta jornada fue la histórica cabalgata, en la que más de 3 mil hombres y mujeres a caballo recorrieron las calles del municipio. El contingente estuvo encabezado por el Gobernador del Estado, Alejandro Armenta, quien sumó su respaldo a las y los chignahuapenses en una manifestación de fraternidad y amor por las costumbres del campo poblano.
Infraestructura con impacto real: El Estadio «Ajolotes»
Demostrando que el festejo también se traduce en resultados tangibles para las familias, las autoridades inauguraron el nuevo Estadio «Ajolotes», un moderno espacio deportivo concebido para impulsar el talento local, la actividad física y el desarrollo integral de la juventud.
Esta infraestructura sienta un precedente en la gestión pública municipal, marcando una clara diferencia con administraciones pasadas gracias a su tiempo récord de ejecución y a la visión de generar un impacto social profundo y duradero en la comunidad.


Tradición viva, sabor y alegría popular
El ambiente festivo se aderezó con lo mejor de la gastronomía y las costumbres de la Sierra Norte. El aroma de la tradicional barbacoa de hoyo, el pulque de la región y la música en vivo llenaron de calidez cada rincón del recinto ferial.
Entre las actividades más aclamadas y concurridas estuvo la curiosa y tradicional Carrera de Burros, un evento lleno de risas, ingenio y sabor local que reunió a cientos de espectadores para aplaudir el dinamismo de los participantes.
“Este es el sentir de un pueblo vivo, un pueblo en el que laten con fuerza sus tradiciones. Hoy demostramos que, cuando se trabaja hombro con hombro con la ciudadanía, Chignahuapan recupera su grandeza”, destacó el presidente municipal durante las actividades de clausura.
Con un saldo blanco, alta afluencia de visitantes y el orgullo a flor de piel, Chignahuapan despide sus fiestas patronales reafirmándose como un referente cultural, deportivo y de unidad en el estado de Puebla.
