Ayala Camarillo y su tesorero Francisco García usan a una institución educativa de fachada para ocultar el “saqueo” de Atlixco.
La sofisticada “red” para ocultar el enriquecimiento ilícito está integrada por una empresa fachada, un empresario de “medios”, una exregistradora pública y un notario.
Ricardo Morales Sánchez
La presidenta municipal de Atlixco, Ariadna Ayala Camarillo, y su tesorero Francisco García Martínez construyeron una sofisticada red para ocultar el enriquecimiento ilícito que ha traído consigo sus casi cinco años al frente del ayuntamiento de este lugar.
Para evadir a la justicia, Ayala Camarillo y García Martínez utilizan como fachada la institución educativa denominada “Instituto Puebla”, una casi “fantasmagórica” escuela propiedad de la presidenta municipal y cuyo apoderado legal es el también tesorero de este lugar.
Es mucho lo que han obtenido tanto la presidenta como su tesorero, que incluso ha alcanzado para enriquecer también a otros integrantes del “clan”, como la directora de adquisiciones Itzel Hernández, colaboradora de toda la confianza del tesorero, quien está casada con otro integrante de este grupo, Israel Castro López.
Para entender la intrincada red de complicidades tejidas por la pareja Camarillo-García, hay que destacar a tres personajes que son clave para poder realizar las “operaciones” del clan y la adquisición de bienes: Guillermo Espinosa Nárvez, “el amo” de la obra pública en Atlixco, señalado ya por varios medios de Atlixco, quien se disfraza de periodista y tiene un medio llamado “Enfoque”.
Otro personaje clave dentro de la red del “clan de Atlixco” es Graciela Esmeralda Trueba Hernández, brazo derecho de la alcaldesa y quien funge como secretaria técnica de la presidencia. Trueba es una figura clave, pues trabajó como registradora pública y conoce muy bien los movimientos del Registro Público de la Propiedad, incluso tiene un despacho de asesoría en la ciudad de Puebla, relacionado con todo el tema de desarrollo urbano con una funcionaria de alto nivel del ayuntamiento de Pepe Chedraui.
La tercera pieza de la red del “clan de Atlixco” lo conforma el Notario Público No. 29 de la ciudad de Puebla, Víctor Manuel Aureliano Cortés Padilla, señalado ya por diversas anomalías, entre algunas de ellas, el haber constituido sociedades que posteriormente fueron catalogadas como “empresas fantasmas”, entre ellas Kabi Globalmark SA de CV y Administración Infraestructura Empresarial Mova, usada presuntamente para desvíos de recursos públicos, en casos vinculados a ayuntamientos y al Capcce). Ojo con este último dato.
Cortés Padilla también acumula señalamientos por despojos, doble escrituración y no entrega de escrituras.
El caso más polémico en el que se ha visto involucrado este personaje es, en el caso Arcos Altos, en donde este notario en 2022 protocolizó un instrumento sobre un terreno de 25 mil metros cuadrados, el cual después se concluyó que las firmas eran falsas.
Todo este contexto sirve para entender cómo ha funcionado el “clan de Atlixco”, el cual construyó una muy compleja red de complicidades para ocular el enriquecimiento ilícito que los acompaña, aunque como todo en la vida, no hay crimen perfecto.
La cuenta pública de 2023 de la administración de Ayala Camarillo arrojó múltiples observaciones, alrededor de 62 reportes por un total de 90.5 millones de pesos.
Por lo que se refiere al 2024, la Auditoría Superior del Estado detectó un posible daño patrimonial por 133.8 millones de pesos. Dentro de lo observado destaca un gasto dentro del rubro de desarrollo social y cultura por 30 millones de pesos sin documentación que vincule lo ejercido con los registros contables. Algo que habíamos señalado, luego de la presentación de los audios para exhibir cómo la administración de Ayala Camarillo lucró con los programas sociales para obtener la reelección.
También destaca la entrega de 17 millones de pesos de supuestas entregas de apoyos sociales sin evidencia de entrega a beneficiarios.
Esto solo por mencionar algunos de los muchos casos que han detectado tanto la Auditoría Superior de la Federación (ASF) como la del Estado (ASE).
Como se ha dicho en múltiples ocasiones, al parecer muchos de estos personajes solo se metieron a Morena para enriquecerse, sabedores de que la impunidad es lo que prevalece y mantiene cohesionado a este partido.
(Primera Parte)
