En Tlaxcala, el poder no se gana en las urnas, se hereda

Con base en la tesis “Gran Reportaje”, de Dorita Nava Flores, presentada en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García

Foto: Es Imagen Tlaxcala

En Tlaxcala, el poder político no siempre comienza ni termina en las urnas. Detrás de candidaturas, cargos públicos y administraciones estatales y municipales aparecen apellidos que se repiten durante generaciones, como si parte de la vida pública estuviera marcada por una sucesión familiar.

Esa es la premisa que desarrolla un documental basado en la investigación “Gran Reportaje”, elaborada por Dorita Nava Flores para obtener el título de periodista en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, bajo la asesoría de José Gil Olmos Rodríguez.

A partir de documentos históricos, fotografías de campañas políticas, publicaciones periodísticas y recreaciones elaboradas con inteligencia artificial, el trabajo plantea una pregunta que atraviesa toda la investigación: si los ciudadanos acuden a las urnas para elegir a sus gobernantes, ¿por qué determinados apellidos aparecen una y otra vez en los espacios de poder?

Lorena Cuéllar, el hilo de una genealogía política

La gobernadora de Tlaxcala, Lorena Cuéllar Cisneros, ocupa un lugar central en el relato.

El documental recupera una publicación de La Jornada de Oriente, fechada el 4 de diciembre de 2023 y firmada por Raúl Jiménez Guillén y Guadalupe de la Luz Degante, en la que se atribuye a la mandataria una frase que resume el peso de su linaje político: “La sangre de mis abuelos exgobernadores corre en mis entrañas”.

A partir de ese antecedente, la investigación reconstruye la genealogía política de Cuéllar Cisneros y señala que entre sus ascendientes se encuentran dos exgobernadores de Tlaxcala.

Uno de ellos es identificado como Crisanto Cuéllar Angulo, bisabuelo paterno de la actual mandataria. El documental también refiere a otro integrante de su familia que gobernó la entidad entre 1957 y 1963 y que posteriormente se desempeñó como secretario particular del entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz.

La narrativa resume esa herencia con una expresión: “dos abuelos gobernadores, unidos en una sola heredera”.

Pero la red familiar expuesta en el reportaje no termina ahí.

También aparece Joaquín Cisneros Fernández, tío de la gobernadora, quien ocupó la presidencia municipal de Tlaxcala y posteriormente buscó la gubernatura del estado. El material recupera propaganda electoral resguardada en la Latin American Political Campaign Ephemera Collection de la Biblioteca de la Universidad de California en San Diego, donde figura su campaña bajo el lema “Por un gobernador a la mano”.

De esta manera, el reportaje presenta la trayectoria de Lorena Cuéllar no como un episodio aislado, sino como parte de una estructura familiar con presencia política a lo largo de varias generaciones.

Otros apellidos, una misma ruta hacia el poder

La investigación amplía después la mirada hacia otras familias de la política tlaxcalteca.

Entre ellas menciona a la familia Sánchez, cuya presencia en cargos y espacios públicos, de acuerdo con el documental, puede rastrearse desde décadas atrás.

El material alude a un integrante de este grupo familiar que habría ocupado en 1992 la presidencia del DIF municipal y establece conexiones con generaciones posteriores que también han participado en organismos públicos.

En esa línea aparece Mariana Espinosa de los Monteros Cuéllar, quien se ha desempeñado como presidenta honorífica del Sistema Estatal DIF y cuya presencia es incorporada al relato como otro ejemplo de la continuidad de determinados núcleos familiares dentro de la administración pública.

El documental también establece vínculos con el entorno del actual presidente municipal de Tlaxcala de Xicohténcatl, Alfonso Sánchez García, para sostener su argumento de que los cargos políticos, administrativos y honoríficos continúan concentrándose alrededor de redes familiares con una larga presencia en la vida pública estatal.

Más que señalar únicamente la ocupación de puestos de elección popular, el reportaje pone atención en aquellos espacios de influencia que rodean al ejercicio del gobierno: presidencias honoríficas, organismos asistenciales, administraciones municipales, candidaturas y estructuras partidistas.

El discurso contra el nepotismo

Como contrapunto, el documental incorpora un fragmento de la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, realizada el 3 de marzo de 2025 en Palacio Nacional.

Al ser cuestionada sobre la eventual candidatura de un familiar de un funcionario público, la mandataria respondió: “¿Qué va a pensar la gente?… hermano, tío… el candidato. Pues no”.

Después agregó: “La gente no quiere eso”.

El fragmento funciona dentro del documental como contraste entre el discurso nacional contra el nepotismo y las redes familiares que la investigación identifica en Tlaxcala.

No se trata únicamente, sostiene el trabajo, de discutir si los integrantes de una misma familia tienen derecho a participar en política, sino de cuestionar hasta qué punto la permanencia de determinados grupos limita la renovación de liderazgos y concentra las posibilidades de acceso al poder.

Cuando las urnas no rompen las dinastías

Con imágenes de casillas, urnas y ciudadanos emitiendo su voto, algunas identificadas expresamente como recreaciones generadas con inteligencia artificial, el documental regresa finalmente a su argumento inicial.

En una democracia, los ciudadanos votan para elegir a sus representantes. Sin embargo, la investigación plantea que en Tlaxcala las elecciones conviven con estructuras políticas familiares que han logrado prolongar su influencia durante décadas.

Cambian los cargos, los partidos y las generaciones, pero algunos apellidos permanecen.

La tesis que atraviesa el reportaje es precisamente esa: detrás de la competencia electoral existe un patrón de sucesión política en el que padres, hijos, tíos, sobrinos, abuelos y nietos continúan apareciendo en posiciones de poder.

Así, el documental convierte la historia política de Tlaxcala en una pregunta más amplia sobre la democracia mexicana: ¿hasta dónde termina la elección ciudadana y dónde comienza la herencia del poder?

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